Parafraseando a Thanos, el Titán Loco, la fusión entre el especial de Star Wars por el May the Fourth y la entrega 53ª de la serie atómica de Aliphant era sencillamente INEVITABLE.
El yodo es el elemento más pesado que resulta esencial en nuestros procesos vitales; lo que significa que, a partir de aquí, todo va a ir a peor en esta serie. El yodo es fundamental para la síntesis de las hormonas tiroidales tiroxina y triyodotironina que regulan nuestro metabolismo y nuestro crecimiento y, en ausencia de este elemento que se asimila por la dieta, se puede producir hipotiroidismo y, como síntoma visible, el bocio o inflamación de la glándula tiroidea que protege la tráquea. Algunos países suministran sales yodadas para contrarrestar la falta de yodo en la alimentación.
El yodo no fue descubierto hasta que en 1811 el químico francés Bernard Courtois que andaba procesando algas marinas para obtener salitre y de allí la pólvora que necesitaba la Grande Armée, dio con un vapor violáceo desconocido. Joseph Louis Gay-Lussac identificó el hallazgo de Courtois como un nuevo elemento al que llamó Iodum por ser el nombre griego del color violeta, o magenta, o fucsia, que mucho criterio tampoco tenía. El yodo como antiséptico fue de gran ayuda en el frente, como el otro gran descubrimiento de Courtois, la morfina.
De los numerosos estados de oxidación que presenta el yodo, el adjetivo yódico representa a la valencia +5 y por no haber dado nunca George Lucas el nombre de la especie del pequeño y arrugado gran maestro Jedi, será obviamente de especie yódica, aunque tienda más al verde que al morado. Tres especímenes yódicos hemos conocido en el canon de Star Wars: el titular que lleva bastón para engañar a la Seguridad Social Galáctica, pero que luego da unos brincos y sablazos como si estuviera en centrifugado, su compañera de consejo Jedi Yaddle, que fue la prueba viviente de que la forma de hablar de Yoda era una dislexia que sólo no distrae a los alemanes y el entrañable y genocida Grogu, alias Baby Yoda y que por sus declaraciones hasta la fecha nunca ha sido polémico en su primer medio siglo de vida.
Yo-domaría el anhelo de seguir, parafraseando al gran poeta Rilke, o xe-non echa el siguiente elemento encima.



















