La posibilidad de crear una viñeta anual para conmemorar al desaparecido Maestro Ibáñez okupando su condominio de Rebolling Street podría parecer excesiva, pero es que en realidad, prácticamente se dibuja sola.
El segundo aniversario es tradicionalmente denominado Bodas de Algodón… se ve que a las parejas jóvenes no les alcanza el presupuesto. El género Gossypium, que consta de más de 50 especies, es el encargado de proporcionarnos la principal fibra vegetal de la Humanidad, un 80% de la producción total de fibra natural.
Con tanta importancia como tiene el algodón, siempre algo don-de rascar para rellenar las estancias de la genial creación de Ibañez.
Que las grandes historias de amor acaben bien o no, suele ser cuestión de terminar la narración a tiempo, aunque, si se trata de un relato sobre perdices, siempre habrá finales inapropiados.
Al estilo de otros revisionistas de finales del siglo XIX, que recrearon estilos ya archivados, Edmond Rostand formó su historia basada en un personaje real del siglo XVII pero tan mítico y extraordinario que parecía producto de la ficción más imaginativa como Don Quijote, Don Juan o Angelina Jolie.
Cyrano de Bergerac fue un militar, poeta, dramaturgo e incluso astrónomo. La obra de teatro homónima en verso de Rostand le convierte en un personaje prodigioso, pero enormemente acomplejado pese a sus grandes virtudes, de un orgullo sólo comparable a su gran nariz, que le impide someterse a los poderes de su tiempo y al posible rechazo de su amada prima Roxanne. En la viñeta, el verso extraído de Rostand que no pertenece, lógicamente, a la famosa escena del balcón dice : « Lors même qu’on n’est pas le chêne ou le tilleul, Ne pas monter bien haut, peur-être, mais tout seul ». “Aun no siendo la encina o el tilo (árboles símbolos del poder terrenal, real, y del poder espiritual, o del amor), no habré subido quizás muy alto, pero lo hice completamente solo.”
Fracasó en todos los aspectos de la vida, pero triunfó en los demás.
El guarismo –por esta vez, con una sola erre- 600, evoca la idea de un coche entrañable y unos pasajeros valientes y compresibles. Su expresión de cifra romana, DC, nos acerca a una editorial del mundo del cómic, a la corriente continua y a los años de nuestra era. Pero, cómo perder el tiempo con referencias chistosas simplonas cuando el protagonista de esta tira múltiplo de 25 es el mismísimo Degas!
A pesar de las evidencias, Edgar Degas sí se cambió el apellido, cansado de las burlas de los niños, de los carteros y de los niños carteros. Su verdadero nombre era Hilaire-Germain-Edgar de Gas y optó por un nombre artístico algo menos pomposo, menos inflado. Su vida dilatada -para un pintor francés del XIX- propició varios cambios de estilo, desde las pinceladas más sutiles con un uso de la luz impresionante, hasta sus brochazos impresionistas con tonos nada sutiles. Sin embargo, su temática fue continua: los interiores contemporáneos con bailarinas de ballet aparecen en más de la mitad de sus cuadros.
Aunque nunca se definía como impresionista, sus técnicas discurrían paralelas a las de los bohemios autores de su época. A diferencia de estos, gozaba del apoyo incondicional de crítica y público y sólo levantó cierta polémica en la escultura, con su célebre “Pequeña bailarina de 14 años” en cera, vestido de tela y pelo natural, que fue descrita como simiesca o más fea que la ecografía de un pokemon –actualizando los insultos.
Por último, al cambio de centena se une el undécimo aniversario de Aliphant, que en años de elefante serían algo así como once años, por lo que, para todos aquellos sufridos lectores, ¿qué menos que un nuevo protector de pantalla tridimensional instalable?
Así termina 2010, con música de villancico -concretamente de God Keep You Merry, Gentlemen y algo de derrotismo esperanzado para el próximo año y la década venidera.
Suponiendo que revelar ciertos detalles de una película de 1953 no debería ya ser considerado spoiler, pues quien más y quien menos ha tenido tiempo de verla, Bienvenido Mr. Marshall es el tema del homenaje del gran director Luis García Berlanga, quien tenía por costumbre incluir en todas sus películas la palabra compuesta austrohúngaro , incluso aunque viniera al caso.
Just a small tribute to one of the finest American painters of the 20th Century, Edgar Hopper. Hopper’s Nighthawks shows a melancholic and irreal atmosphere with a strong contrast with the absolutely ordinary situation it is based on: the American way of life.
Sólo un pequeño tributo a uno de los mejores pintores americanos del siglo XX, Edgar Hopper. Aves Nocturnas muestra una imagen irreal y melancólica con un fuerte contraste con la situación absolutamente cotidiana que describe: la forma de vida americana.
Si hay algo parecido al teatro de las tres unidades, es una película o una saba con tres reglas que obligan a revisar su argumento. Es algo que se vio en Gremlins y que se parodiaba en Gremlins II. Las reglas, a saber, no mojar un Gremlin, que no le dé la luz brillante y no darle de comer después de Medianoche eran más proximas a la magia que a la biología y daban lugar a situaciones contradictorias. ¿Medianoche de qué huso horario? ¿Horario de verano o de invierno? ¿Qué bebe un Gremlin? ¿Les matan los infrarrojos o sólo parte del espectro visible?
La serie de ciencia ficción de los 90 por excelencia Expediente X despertó de nuevo el interés por los fenómenos paranormales en pleno cierre del siglo de la tecnología.
El dúo Mudler/Scully , representado aquí por Aliphant de rubio y Tsade, de pelirroja recorre los escenarios habituales alejados de la luz del día para mostrar que, si la verdad está ahí fuera, también las pilas de la linterna que hacen falta para iluminar la salida.
Ocasionalmente, una secuela consigue superar a sus predecesoras abordando un cambio de estrategia. Indiana Jones y la La Última Cruzada conseguía recordar el espíritu socarrón de las aventuras del arqueólogo profanador con una historia que se resumía sencillamente en una lucha del Bien contra el Mal. Y como el Dr. Jones Sr. decía, no hay premio de consolación para el segundo.
Caracterizados Aliphant, Daleth y tsade como Indiana, Marcus y Elsa Schneider, la escena de la biblioteca-tumba de Venecia sesalpica de guiños antianos.
En primer lugar, los números romanos se sustituyen por ánticos. Las vidrieras marcan 3, 3 y 2, que es el número de la viñeta y los leones de piedra son reemplazados por babyphants. No obstante, no es una equis lo que marca el lugar, sino el símbolo antiano para el 2.
Si no quieres que te agujereen el suelo, es mejor no escribir nada sobre él…
Incluso ver a un elefente volar no es tan difícil en la actualidad como era en aquel año 1941. Y el milagro se produjo y el estudio Disney se salvó una vez más en un momento incierto de crisis.
Al margen de la historia conocida por todos, existe un detalle de especial interés en el circo de Dumbo. La sustitución de los métodos tradicionales de locomoción, lentos y por tanto menos rentables, obligando a realizar escalas en lugares sin público suficiente, por el ferrocarril, el tren del circo. Los hermanos Ringling y su famoso circo transportado por locomotora tuvo cierta influencia sobre ese aspecto de la película. El progreso salía una vez más para ayudar a la tradición.
A la idea de lo que es el CINE con mayúsculas siempre estará asociada esta mítica película. Corría el año 1939 y mientras en España terminaba la Guerra Civil, en América se recordaba la suya con una producción épica sin precedentes.
Ganadora de 8 óscars en competición, dos especiales y un Irving G. Thalberg para el legendario productor David O. Selznick, contaba en su banda sonora con la famosa creación de Max Steiner, anque como en el caso de Casablanca, tampoco esa vez fue el ganador.
Descripción de la escena: Aliphant es Gerald O’Hara y Tsade está difrazada de Escarlata, su hija. Al fondo, aparece la mansión familiar de Tara, emblema del orgullo sureño de los O’Hara.
La posibilidad de recrear en los simuladores de Aliphant los escenarios de las grandes películas fue una de las razones de peso para crear esta tira cómica.
Por requerimiento del guión, Aliphant es rubio como Denys y Tsade, su compañera de fatigas, arrastra las erres como la danesa Karen. La gramola, esta vez, hace de sí misma. También el decorado trata de buscar la iluminación de la sabana africana que centra y a la vez acoge la vida de los protagonistas.
La legendaria banda sonora, que la viñeta, por desgracia, no puede transmitir, es una de las obras maestras indiscutibles de John Barry y, en definitiva, la música indispensable para ir de safari.