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Máxima Multiplicidad de Hund

 

Pese a no ser tan popular como el principio de incertidumbre de Heisenberg, el principio de Exclusión de Pauli, la delta de Dirac o la ecuación de Schrödinger, la regla de máxima multiplicidad de Friedrich Hund fue un cálculo basado en datos empíricos que allanó el camino de otros científicos. A diferencia de otros físicos pioneros de la Mecánica Cuántica, Hund nunca ganó el Nobel, pero vivió hasta la respetable edad de 101 años.

 

La Regla de Hund trata la escasa “sociabilidad” de los electrones en los átomos, que no sólo se repelen entre sí por la carga eléctrica sino que se evitan si tienen el mismo estado cuántico. Esa repulsión es tan importante como que garantiza la impenetrabilidad de la materia ordinaria, lo que nos permite tocar las cosas y pisar el suelo, nada menos.

 

En la cantina de ANT las hormigas responden a fenómenos cuánticos similares, de tal importancia como para crear una viñeta al respecto.

Maxima Multiplicidad de Hund
Aliphant DCCXXXIII Maxima Multiplicidad de Hund

Despabilados

En los métodos antiguos de iluminación, mucho antes de los halógenos de bajo consumo o las lámparas de LEDs, se producía una degradación en la cantidad de iluminación suministrada por el consumo del pábilo, es decir, el cordel que guía cómo se quema una vela. La sección carbonizada de la mecha apenas ilumina, por lo que era necesario proceder a una operación denominada “despabilar”, que implicaba la supresión de la zona inservible para devolver el brillo a la llama de la vela.

Por el símil luminoso y la mejora en el proceso que sustituyó los pábilos por filamentos metálicos en botellas de cristal, el sentido original quedó en desuso, pero no así el concepto de despertar la inteligencia o el nivel de atención de los interlocutores, a través de los verbos espabilar y despabilar y sus correspondientes participios usados como adjetivos de resultado de este proceso de avivamiento intelectual.

 

 

Aliphant CDLXIV

Aliphant CDLXIV. Despabilados

Conservando la Materia

La ley de conservación de la materia -preámbulo un tanto menos ambicioso de la ley de conservación de la energía- que ya formularon Lomonosov y Lavoisier adquiere unos tintes dramáticos en la cantina de ANT.

“La comida de la cantina de ANT ni se compra, ni se consume, sólo se cocina”

Y como la cocinera corporativa Tawant cree más en las leyes de la Thermomix que en las de la Termodinámica, la entropía de sus platos alcanza niveles insospechados para un sistema cerrado.

Bon appetit!

Aliphant CCCLXXXVIII
Aliphant CCCLXXXVIII. Viejos Conocidos

Ride Queue de la Cantina

Es posible que el invento de las colas formando caminos, de manera que no sólo se aprovecha mejor el espacio exterior sino que además permite, cuando no hay una gran afluencia de gente, eliminar tramos o pasarla caminando, fuera producto de los imagineros de los parques temáticos de Disney. Lo cierto es que, en su afán de lograr todas las comodidades para sus guests, han optado por hacer de la cola de espera una atracción más. Y quien viaja, aprende.

Aliphant CCIII 

Aliphant CCIII. Cantina Zigzagueante. 

Popeye el Reivindicador

Recuperando su espíritu publicitario de espinacas, la mítica figura del marino de gesto adusto retorcido vuelve a los comedores de ANT para reclamar una causa que, si bien no excesivamente noble, entronca con las raíces mismas de la capacidad de elección que es la democracia.

Por otra parte, la cantina de ANT que regenta su cocinera jefa Tawant había hecho acopio de una enorme cantidad de espinacas que debían ser convenientemente despachadas en todas las recetas habidas y por haber que incluyeran este insípido vegetal.

Los antianos, famosos por sus manifestaciones tan poco espontáneas a la vez que silenciosas, conseguirán lograr sus pretensiones, tan pronto como se agote la reserva de espinacas.

Aliphant LXXIII. Popeye

Aliphant LXXIII. Popeye.

Monotonía gastronómica

Facilitar la nutrición de un gran número de comensales diarios no es una tarea sencilla. En ANT, tampoco, como demuestran los resultados.

Administrada por la cocinera Tawant que se ocupa además de supervisar los contenidos de las bandejas, la comida de ANT sugiere la necesidad de recuperar las energías perdidas durante la jornada laboral aunque no necesariamente con demasiada alegría.

El diseño de la cantina, un poco apartado de la austeridad habitual en el campo de cubículos, cumple una función un tanto propagandística. Si el decorado es el adecuado, hasta la comida estará buena. Solo los clientes lo saben con certeza.

Aliphant LXII. Monótona Cantina

Aliphant LXII. Monótona Cantina