Al creador de El Joven Frankenstein ya no sólo le valía haber conquistado los grandes premios de las artes escénicas Emmy-Grammy-Oscar-Tony y Peabody por lo que había que alcanzar metas humanas como la longevidad centenaria.
Mel Brooks es el gran humorista neoyorquino, productor, director, actor, guionista y compositor de un talento considerable y mayor instinto para una de las tareas más difíciles pero agradecidas de la Humanidad; hacer reír al prójimo. Desde que era niño, descubrió que la mejor defensa para alguien dotado de un físico nada imponente consistía en divertir a sus potenciales enemigos. Su ingenio y habilidad para la improvisación creaba la mejor de las corazas, porque, como reconocía el propio Roger Rabbit, nadie delata a quien le hace reír.
Las grandes comedias de Mel Brooks, ambientadas en los más diversos géneros no en pocas ocasiones se han convertido en obras de culto que han evolucionado a lo largo de la historia, desde su multipremiada autoparodia de Los Productores a la prodigiosa El Jovencito Frankenstein, los universos creados por Brooks trascienden a sus formatos originales, por la propia fuerza de sus ideas pero tal vez también, como resultado de la inevitable Schwartz.
May the Schwartz be with you, Master Brooks.
