Mandalorian & Grogu

Si algo nos enseña Mandalorian y Grogu es que ya no hay excusa para ponerse en forma: si hasta un Hutt que es una babosa mafiosa gigante del espacio exterior de StarWars pudo, (obsérvese qué compacto puede llegar a ser un insulto), cualquiera puede. Sin embargo Rotta el Hutt no es producto de la herejía disneyana sobre StarWars; las leyendas del universo expandido hablan de Beldorion, un hutt sensible a la fuerza que se convirtió en un ágil caballero jedi. aunque finalmente le pudo más su naturaleza de hutt y se pasó al reverso tenebroso, o como diría cierto especialista youtuber, blandió un sable-láser de un bello rojo carmesí. El gremio es así…

La película de Favreau y Filoni, lejos de aspirar a renovar la orden Jedi y el sentido esencial de la Fuerza, es un bloque de episodios de esta gran serie, con la tecnología Stagecraft de decorados digitales llevada al siguiente nivel, banda sonora del hombre-orquesta Ludwig Göransson y una soberbia Sigouney Weaver poniendo algo de orden. 

M&G presenta una relación paterno-filial adoptiva digna de El Chico de Chaplin, Cateto a Babor de Alfredo Landa, remake de Recluta con Niño, de José Luis Ozores, El Verano de Kikujiro de Takeshi Kitano o las más reciente Logan de Hugh Jackman. «Los mayores protegen a los jóvenes y los jóvenes protegen a los mayores… Ese es el camino.»

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