Centenario del Nacimiento de Marilyn Monroe

El 1 de Junio de 1926 nacía en Los Ángeles Norma Jeane Mortenson, pero como su madre no estaba en casa, tuvo que ir a la de unos vecinos a avisar de que ya había nacido. El clásico monólogo de origen de Gila se ajustaba trágicamente a la vida de una de las grandes leyendas de Hollywood, que a pesar de los años transcurridos desde su desaparición, sigue siendo objeto de misterio y veneración.

Marilyn Monroe fue la creación de la propia Norma Jeane y de unos cuantos malintencionados que la ayudaron para su propio beneficio y ambición en la era de los grandes estudios, de cine, no precisamente académicos. Su avidez de formación y conocimiento persiguió durante toda su carrera un anhelo de superación y crecimiento para dominar sus inseguridades y un claro síndrome del impostor, que lejos de convertirla en el personaje que todos esperaban que interpretara, la aisló en una especie de burbuja donde sólo Norma Jeane sabía quién era realmente.

La icónica imagen de la salida del cine donde Marilyn esperaba el paso del metro para airearse el blanco vestido plisado es un curioso efecto Mandela, donde jamás el espectador ha visto a la actriz de cuerpo entero fluir con la brisa del subterráneo. En 1955, el gran Billy Wilder creó «The Seven Year Itch», «La Comezón del Séptimo Año» en México y Argentina y traducida con el más directo título en España de «La tentación vive arriba», que trataba sobre la degradación del deseo de fidelidad conyugal a partir del séptimo año de relación. La censura del código Hays fue evitada con los planos cortos de la actriz y la reacción del coprotagonista Tom Ewell, como más tarde haría Hitchcock en Psicosis, y el recuerdo de la silueta voluptuosa de Marilyn sobre la rejilla del metro de Nueva York es producto del material promocional y de la imaginación del público. Lo que pudo no ser tan imaginativa fue la reacción violenta de su marido Joe DiMaggio, la estrella del béisbol que siempre la amó, aunque de una forma tan posesiva como insensible a su esencia. 

A sus 36 años, Norma Jeane dejó paso para siempre a Marilyn Monroe, la estrella en el firmamento hollywoodiense. De haber sobrevivido a su propia vorágine, podría haberse convertido en otra Rose Nylund centenaria, ingenua e incombustible a partes iguales y defensora de las causas perdidas, pero el tiempo siempre jugó en su contra.

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