Después del intento de Oumpah-pah. Goscinny y Uderzo perseveraron con un nuevo cómic de Historia francesa, las aventuras del corsario francés Jehan Pistolet, que consiguieron ver la luz en 1952. A pesar de sus notables investigaciones sobre el género de la piratería, Eichiro Oda, el autor de One Piece, puede que nunca hubiera tenido acceso a este relato sobre un joven que anhela convertirse en un corsario y recluta a una tripulación de novatos en un mundo que no comparte su idealizada versión del oficio.
Del resto de la tripulación del capitán Pistolet, cabe destacar una caricatura del propio Goscinny a la que llaman P’tit René, aunque no sería la primera vez que Uderzo insertaba a su amigo entre sus páginas. Tampoco a los seguidores de Astérix les extrañarán las aventuras que idearon; la búsqueda urgente de un remedio medicinal en un lugar remoto (Astérix en Helvecia, La Odisea de Astérix o la reciente Astérix en Lusitania), el choque cultural del viaje a América (La Gran Travesía o la película Astérix en América) o las injerencias de un espía (El Adivino, La Cizaña o de nuevo La Odisea de Astérix).
El primer álbum «Jehan Pistolet, Corsaire Prodigieux» apareció por entregas en junio de 1952 en el suplemento juvenil de La Libre Belgique. Tras algunas vicisitudes, se publicó en la revista promocional de una marca de chocolate «Pistolín» donde Goscinny ya guionizaba el personaje titular de Victor Hubinon, y, para evitar la confusión, tuvieron que cambiar el apellido del corsario a Soupolet, que es un juego de palabras goscinnyano para decir «de carácter impulsivo», como la leche cuando hierve «soupe-au-lait». Incluso un quinto volumen nunca antes publicado «Jehan Pistolet et le Savant Fou», fue recopilado para la edición integral de 2013.
Los fascinantes dibujos náuticos de Uderzo y la posibilidad de encontrar el germen de las tramas de Astérix ya de por sí justifican esta breve y desconocida, pero aún así interesante obra.
