El último de los elementos que rememoran la productiva mina sueca de Ytterby fue el primero en ser localizado por el suizo Charles Galissard de Marignac en 1878 aunque no se separó de trazas de lutecio hasta 1907. Estos lantánidos son tan similares que era difícil diferenciarlos con los medios de entonces. Habrá quien diga que todos los lantánidos son iguales, pero el iterbio tiene una propiedad diferencial por la que es capaz de combinarse tanto con el estado de oxidación +3 habitual de su grupo como con el estado +2, al imponerse el interés por completar su orbital 4f.
Entre sus aplicaciones más destacables se encuentra la utilización de su isótopo como fuente de Rayos X y para la creación de relojes de alta precisión, pero sus iones tienen especial interés en la construcción de ordenadores cuánticos.
El Iterbio no interviene en los procesos vitales pero por contacto irrita la piel y los ojos y es propenso a las explosiones, así que no es el mejor amigo de los químicos.
