Benjamín y Benjamina

De todos los intentos fallidos de Goscinny y Uderzo para llegar hasta el éxito de Astérix, uno de los más peculiares es el de Benjamin et Benjamine, o como se tradujo al castellano, Benjamín y Benjamina, en plena alegoría al consumo de alcohol en envases de capacidad limitada. En este caso, no se trataba de un plagio forzado como el de Luc Junior ni de una obra completamente original, sino de un ya segundo relevo en la autoría de la historieta con unos personajes que la revista Benjamin consideraba propios y no de sus creadores, por lo que no tenían inconveniente en que lo dibujaran unos u otros.

La relación entre los adolescentes Benjamín y Benjamina, más allá de ser tocayos, nunca es definida. Podrían ser desde un matrimonio concertado por familias rivales que sacrifican así a sus vástagos más jóvenes como simples y llanos bros. Nada se extrae de su arco argumental o desarrollo de personajes, lo que indica que, o bien era de sobra conocido por los lectores o nunca se tuvo que identificar. Una referencia poco esmerada les hace hermanos, a pesar de su diferente color de cabello, nombres casi idénticos, lo que dificultaría el trato por sus progenitores y una escasa empatía digna de Pimpinela -que para asombro de las nuevas generaciones; sí, todo el mundo sabía que era un dúo de hermanos argentinos que cantan unas fingidas peleas conyugales.  

 Las aventuras de estos niños siguen patrones diversos en las cuatro historias que crearon Goscinny y Uderzo. En «Les Naufragés de l’Air», un desconocido los involucra en una trama terrorista de una república bananera. En «Pigeon Vole», cuyo título hace referencia a un juego de palabras francés sobre un juego de palabras, que sería algo así como «paloma, vuela», un científico loco crea por despecho un artefacto que hace volador a cualquier objeto, incluso una cama que -sospechosamente se parece a la de la novela Bedknobs and Broomsticks de Mary Norton, que daría lugar a la película de Disney de La Bruja Novata décadas después. Pero quitando la cama voladora, es una historia de ladrones, que ven claro cómo explotar el invento. Voler en francés significa tanto volar como robar, pero es que incluso en español decimos de un objeto sustraído que «ha volado»…

Por último, «Le Grand Boudtchou» introduce a esta pareja en el mundo de las sectas rivales y homicidas y en «Benjamin et Benjamine chez les Cow-Boys», nuevamente Goscinny recurrirá a sus recuerdos de América para dar un contexto inverosímil de mafiosos y vaqueros a su trama. 

Aunque la ilustración de Uderzo es siempre brillante y los gags de Goscinny salvan el día, la historia no tenía una base sólida que explicara el mecanismo de B&B, ni sus dinámicas atraían mayor interés, pero el camino se iba construyendo para la construcción de la aldea gala más famosa.

Aliphant MCCLXXII Benajamin y Benajamina

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