Serie Atómica L Estaño

Obviaremos los juegos de palabras fáciles, pues ya se han volcado en exceso en la viñeta, pero lo cierto es que, etimológicamente el estaño tiene un origen… raro. Por una parte está el grupo de lenguas románicas y célticas que derivan de stannum, que era el nombre de una aleación de plata y plomo -lo que recuerda a una oferta peligrosa de rechazar. Staen era en córnico el nombre para el mineral casiterita que se extraía desde hace milenios en Cornualles y surtía de material a todo el mundo antiguo para formar con el cobre de Chipre e Iberia la aleación de bronce. (Stan Laurel era el nombre artístico de El Flaco, pero era cómico más que córnico).
Por otra parte, está el grupo germánico con el inglés y holandés tin o el alemán Zinn. Tin significa también lata de conserva porque es el metal elegido por razones higiénicas y su resistencia a la oxidación con el agua para conservar los alimentos. El estaño es uno de los elementos con mayor número de isótopos estables, de hecho, diez: tantos, que no han cabido en la pizarra del aula de la viñeta. Además, el estaño puro a temperatura ambiente cuenta con dos variantes alotrópicas o estructuras moleculares principales:  el estaño blanco o beta es metálico, conductor de la electricidad y con un brillo amarillento y estable por encima de 13,2ºC. Además tiene voz propia: cuando se dobla el dúctil estaño metálico produce un peculiar ruido que se llama «grito del estaño», la ilusión de todo estañador.  El estaño gris o alfa es un polvo grisáceo, semiconductor y francamente nada atractivo como espécimen mineral y, curiosamente, se estabiliza por debajo de 13,2ºC. Cuando los objetos creados con una alta concentración de estaño se exponen a bajas temperaturas, se dice que se «pudren» en lo que se llama la «peste del estaño» y convierte el brillante metal en una masa polvorienta. Un falso mito explica -obviamente faltando a la realidad- que por los botones de estaño de los uniformes del ejército de Napoleón, la Grande Armée acabó totalmente andrajosa en la fría campaña de Rusia, pero por entrañable que suene, carece de fundamento. Lo que sí es producto de este cambio de estructura son los llamados bigotes de estaño o tin whiskers. En determinadas condiciones, las soldaduras de estaño puro utilizadas en la electrónica pueden degenerar en una especie de pelos que provocan cortocircuitos y que eran infrecuentes antes de la prohibición del uso del tóxico plomo, lo que parece una broma pesada.
Una tercera forma etimológica viene en las lenguas eslavas y bálticas, como se ve en el ruso álovo y que parece que no es sino una alusión al color blanco o albo del alótropo beta. Los alquimistas llamaban al estaño «plumbum candidum», pero la candidez del plomo era por el color y no por la saturnosis que provocaba el plomo de verdad a diferencia del más inerte estaño.

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