La mejor partida de póquer de la historia del cine – obviando la del «El Milagro de P.Tinto»- enfrentó a Robert Shaw con un veterano Paul Newman en El Golpe (The Sting, Universal, 1973), una exitosa producción ganadora de siete óscars y demostración palpable de lo que se consigue con una gran puesta en escena, un guion sorprendente, una banda sonora memorable y el mejor elenco de actores del momento.
Paul Newman, que hubiera cumplido su centenario junto a su fascinante esposa Joanne Woodward, a punto casi de llegar a los 95, fueron un contraejemplo como uno de los matrimonios más duraderos de Hollywood y desarrollaron una importante labor filantrópica a través de su marca de salsas con la imagen y el apellido del actor. Precisamente nunca renunció a su nombre judio Newman, pese a las dificultades que le pudo suponer en aquella época.
Sus papeles no se limitan a timbas de póker y mesas de billar. Prácticamente, brilló en todos los géneros en su extensa carrera tanto de actor como de director y productor, y trabajó con los mejores cineastas de su tiempo, pero no ganó el óscar de actor secundario por El Color del Dinero hasta un año después de ganar el honorífico, por la preocupación de la Academia después de siete tentativas fallidas.
