De nuevo la química sueca se apuntó otro tanto cuando en 1878 Per Theodor Cleve aisló otra tierra rara y homenajeó a su ciudad natal Estocolmo, en el latín de las ciencias del XIX, Holmia.
El holmio es el elemento de mayor permeabilidad magnética, lo que implica su capacidad de crear los imanes permanentes más potentes. Esta propiedad está siendo considerada para crear los materiales de la computación cuántica, pero también su afición por absorber neutrones lo convierte en un potente veneno nuclear, lo que a pesar de su tóxico nombre, es un medio de control de las reacciones nucleares.
El holmio no interviene en la química biológica, ni se le espera, por lo que nuevamente tiene su interés como marcador médico.
La viñeta reúne parte de la simbología de la capital sueca, como el escudo con la cabeza decapitada del rey Erik IX, quien, al salir de misa en Uppsala fue apeado por sus enemigos de su caballo y de su cargo, y decapitado tanto su cuerpo como su gobierno en un acto considerado como martirio por sus súbditos, que proclamaron súbitamente su santidad.
