Los dos personajes más famosos de la carrera de Robert Duvall, el teniente coronel Bill Kilgore
y el Consigliere de la familia Corleone Tom Hagen eran ya suficientes para convertirle en uno de los grandes secundarios de Hollywood, pero también protagonizó sus propias películas como aquella experimental THX-1138 con la que comenzó un entonces imberbe George Lucas.
En las tres películas era Francis Ford Coppola quien andaba detrás y aún le acompañaría en al menos cuatro películas más, pues, a diferencia de Marlon Brando que le causaba más sufrimiento que otra cosa, el binomio Duvall-Coppola estaba destinado a entenderse en la gran pantalla.
Duvall compartió sus años de aprendizaje en el Pasadena Playhouse con sus amigos Dustin Hoffman y Gene Hackman. Aunque nunca trabajaron los tres californianos en la misma película, compartieron piso en Nueva York y una amistad que sólo pudo terminar con el fallecimiento de Hackman y Duvall a los 95 años, uniéndose así al inefable club de los 95.
Atrás se queda una oferta que no podrá rechazar: el olor del napalm por la mañana.
