Elio y Superman Legacy

Cualquiera de estas dos grandes películas del verano hubiera merecido su propia reseña y viñeta, pero es que al final tratan más o menos de lo mismo, de la soledad y ambas articulan su mensaje con un lenguaje de añoranza y una enriquecedora ingenuidad.

Elio revive los anhelos de toda una generación bajo la tutela televisiva del gran divulgador Carl Sagan. Con lo inmenso que es el Universo, no podemos estar solos. La paradoja es que los seres humanos somos capaces de sentirnos solos incluso rodeados de una multitud. El proyecto SETI de Sagan que incluía los famosos discos de oro de las sondas Voyager I y II y la emisión de señales al espacio exterior, hoy se ve como una completa insensatez por el peligro de exposición que conlleva frentes a seres extraterrestres capaces de destruirnos y confían más bien en que nunca nos encuentren y podamos aniquilarnos nosotros mismos.

De la posibilidad de que entre nosotros habite un alienígena hostil e imparable que domine a la Humanidad, también se preocupa el rearranque Superman Legacy. Recuperando la candidez de la adaptación de Richard Donner de 1978 y la bondad carismática de Christopher Reeve, no es de extrañar que se pueda clasificar como comedia con perro, género que disfrutaba sobremanera Dame Judy Dench como Isabel I en Shakespeare in Love.

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