Serie Atómica LIV Xenón

Retomamos la serie atómica con un gas más raro que noble, pues cuando lo aislaron Sir Willian Ramsey y Morris Travers a partir del aire licuado del que extraían todos los gases del grupo 0, el xenón se hacía rogar y apenas se mostraba en una parte cada veinte millones. De ahí su nombre que significa «extraño», pero más en el sentido de escaso o ajeno que en el de combatir demogorgonas en un mundo del revés.

Existen más de 90 compuestos de xenón con oxígeno y flúor, por lo que su fama como gas inerte sufrió con la relajación que le permite una capa atómica de electrones completa, pero muy alejada del núcleo por tantos electrones interiores.

El xenón no es tóxico para el ser humano, pero sí lo es para la cartera, por su escasez en el aire licuado del que todavía se extrae como residuo. Tiene ciertos usos como anestesia, marcador y en emisores de luz LED, pero su principal virtud es que en lugar de hacer más aguda la voz tras su inhalación como el helio, la convierte en más grave. De ahí que Xena pueda sonar como Xenón sin muchas aspiraciones.

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