Puede considerarse que el Principio de Exclusión de Pauli que este año cumple su centenario es la regla del «quítate tú pa’ ponerme yo» de la mecánica cuántica, una norma por la cual dos fermiones idénticos no pueden ocupar el mismo estado cuántico simultáneamente en un mismo sistema.
De los doce tipos de fermiones conocidos, que son las partículas con espín fraccionario, las más conocidas son los electrones y los quarks y, como consecuencia del principio de exclusión de este físico austrohúngaro, no pueden comprimirse hasta espacios infinitamente pequeños. Lo que parece un simple ajuste matemático de propiedades físicas de partículas nimias, a nivel macroscópico se convierte en la razón por la que la materia puede ser sólida, lo que nos permite establecer contacto con los objetos ya que no pueden ocupar el mismo espacio.
Pauli fue un físico teórico tan brillante como creativo y un espíritu burlón con un humor mordaz que volcaba sobre sus compañeros. También se creía que tenía cierto gafe inexplicable con los aparatos que parecían fallar en su presencia para el estupor de los técnicos en lo que se llamaba Efecto Pauli, precursor de nuestro Efecto Demo.
La viñeta recupera la Cúpula del Trueno de Mad Max III en la que dos entran y uno sale y el duelo final de varitas entre Harry Potter y Voldemort, que confirma la profecía, según la cual, ninguno podía vivir, mientras el otro siguiera vivo.
