Por lógica definición, el Carnavalentín es la fiesta de San Valentín en la que los enamorados van disfrazados, los que ahorra una celebración que, por otra parte no iba sino a ampliar la sensación de saturación post-navideña, que es precisamente de lo que se alimenta esta segunda oportunidad de amortizar los trajes de Halloween.
Los disfraces candidatos a la reutilización serían este año los de Vecna y la demogorgona, ya que como decía aquel anuncio, mejor decírselo con flores. No obstante, la segunda entrega y conclusión de Wicked, daría algo más de juego cromáticamente hablando. Aunque el primer acto, y precuela de El Mago de Oz desde otro punto de vista, se había quedado ya con los mejores números musicales, es el segundo acto el que empieza a atar cabos y explicar qué es lo que realmente ocurrió con los personajes de Frank L. Baum y nunca se atrevió a narrar, ya que para eso estaban Gregory Maguire y Stephen Schwartz.
Feliz Carnavalentín
