Heráldica Papal I. Francisco

Probablemente existen tantas formas de calzar las Sandalias del Pescador como Papas ha habido, pero el estilo del humilde jesuita argentino no podía dejar a nadie indiferente. Largo y tendido se hablará de su figura y legado durante el interregno y próximo cónclave, por lo que podemos centrarnos en lo que tal vez menos le interesó, su propio escudo heráldico.

Como monarquía electiva, el escudo de la Ciudad del Vaticano o de su entidad administrativa que es la Santa Sede, es el del propio Pontífice que, cumpliendo la heráldica eclesiástica puede evolucionar de las armas del propio Cardenal o de su familia, en los casos en los que los electos procedían de familias nobles.

El escudo del Papa Francisco, al que obviamente todos estos temas le parecían anacrónicos o según se le atribuye, más propio de Príncipes del Renacimiento, recoge la tradición jesuítica del Nombre de Jesús, el cristograma IHS sobre un sol radiante, que también es el centro de la bandera argentina, con una estrella de ocho puntas de oro por la Virgen María y un nardo también de oro que en la tradición hispana representa a San José.

El lema «Miserando atque Eligendo» procede de una homilía de Beda el Venerable y significa «Eligiendo mientras se mira a través de los ojos de la misericordia».

Hasta la elección del próximo Santo Padre, el país cambia su escudo y emite euros de sede vacante, con la sombrilla del umbráculo o conopeo con los colores romanos rojo y oro – que a través de Aragón terminarían en la bandera de España- y las llaves de oro y plata de San Pedro.

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