Como tercera entrega de la fiesta de Viajeros en el Tiempo convocada por Stephen Hawking el día después de celebrarse para demostrar, precisamente, la imposibilidad de viajar en el tiempo, cabe plantearse la hipótesis de que, lo que realmente fue imposible, fue la comunicación de los resultados por parte del gran físico británico.
Cumpliéndose los 130 años de su publicación, La Máquina del Tiempo es uno de los relatos fundacionales de la ciencia ficción, en una vertiente que H.G. Wells avanzó frente al pionero Julio Verne; no es necesario explicar cómo se alcanzan las condiciones extraordinarias que generan las hipótesis del relato.
El Viajero en el Tiempo de Wells es un inventor victoriano que ha construido un vehículo capaz de desplazarse al futuro. Los saltos temporales permiten a Wells describir unas sociedades post-apocalípticas e infundir sus advertencias.
Hawking hubiera cumplido 83 años este 8 de enero, y como solía recordar, Sir Isaac Newton le llevaba exactamente 300 años de delantera.
