Formica Formicis Aranea

Esta tira es la 313… Que es el emblemático número de matrícula del coche del Pato Donald. Hasta allí donde llegan mis investigaciones sobre el tema, es decir «matrículas de patos de ficción«, en Wikipedia e INDUCKS, Donald tiene el mismo coche diseñado por el dibujante Al Taliaferro desde 1938. Y se dice que el mismo pato ensambló las piezas de la chatarra. 70 Años cumple pues el 313.

Mi coche, sin embargo, ha sido ingresado con pronóstico reservado tras el diálogo siguiente en el taller:
– Hummm, fijo que va a ser el alternador…
– Lo cambié hace sólo dos años.
– Entonces fijo que es la batería. ¡Eh, ahora arranca!
– Es lógico: se ha cargado algo durante el viaje de ida hasta aquí.

¿Será lupus?

Si bien el étimo del término médico lupus para la enfermedad autoinmune no está claro, se supone que algo tendría que ver con el lobo, lupus en latín. Homo, homini lupus, el hombre es un lobo para el hombre, decían Plauto, primero y Hobbes, mucho después. Parafraseando a lo ANTiano, Formica Formicis Aranea, la hormiga es una araña para las hormigas y bien podía titularse así la versión en latín de la tira de hoy, pues de eso va. No obstante el título en castellano es Odio a iOd, así respetando las minúsculas por razones gráficas…

Aliphant 313. Odio a iOd

Aliphant CCCXXXIII: Odio a iOd

Kaphtografía I

De la Enciclopedia Antiana, por cortesía de Industrias ANT.

«…La Isla Flotante de ANT, también llamada La Isla de los Tres Puertos o El Triángulo de la Hormigas, dispone de un sistema de autopropulsión por cada arista que le permite establecer rumbo a cualquier rincón del planeta, si bien procura mantenerse a salvo en aguas internacionales. A periodos de completa autarquía han sucedido ejercicios cuya actividad primordial fue el comercio y la tecnología punta, destacando un controvertido simulador de …»

ANT Satellite image

Imagen por Satélite de ANT

Tecleando con Corbata

Cabe imaginar que incluso los personajes de ficción necesitan un tiempo para fijar su vestuario. Mortadelo, del gran Ibáñez, llevó un bombín alargado al principio de su existencia que unas historietas más tarde desapareció por completo. Filemón, por su parte, tardó un tiempo en fijar su clásica camisa blanca con pantalón rojo. Por cierto, ¿qué varón en esa época o en esta vestiría pantalones rojos?

La tercera viñeta titulada «Tecleando«, es la primera en la que Aliphant complementa su atuendo con una corbata. Y excepto en aquellas ocasiones en que el disfraz, léase otro guiño al camaleónico Mortadelo del gran Ibáñez, lo impide, es una prenda prácticamente indispensable para el paquidermo.

Sin contar aquellos profesionales con un puesto de cara al público, empiezan a escasear los ingenieros con corbata. El conocimiento tecnológico permite prescindir de ciertas normas de etiqueta un tanto anticuadas. A nadie le importa qué lleves puesto, si puedes arreglarle la conexión a Internet, básicamente.

Tecleando, no obstante, trata de la rivalidad entre Aliphant y sus compañeras hormigas. La ventaja física de las cuatro extremidades superiores no compensa la falta de reflejos ante una situación adversa inesperada, aunque la provoque el propio Aliphant.

Aliphant III. Teclenado

Aliphant III. Tecleando.

Cuestión de Eficiencia

Bastaron pocas viñetas para demostrar la personalidad ingenieril de Aliphant: búsqueda de la eficiencia incluso allá donde no es necesaria y unos conocimientos del medio que le rodea que sobrepasan a los de su entorno.

¿Cómo se puede hacer comedia con un tipo tan arrogante, se preguntará la mayoría? Por perspectiva, tal vez. Aliphant nos abre el mundo tal como lo ve, quizás de una forma ingenua o absurda, lo retuerce con un alarde de ingenio siguiendo las propias reglas del sistema que él mismo creó y, por lo general, su propia imaginación se suele rebelar contra él.

Eficiencia es la segunda tira de la serie. Y muestra un raro momento de ocio en un espectáculo de variedades donde la protagonista es una vaca ventrílocua. Nada menos.

Aliphant II. Eficiencia

Aliphant II. Eficiencia.

Un elefante llamado Aliphant…

Aliphant nació hace cinco años como una tira cómica cuya difusión se restringía a un puñado de personas próximas al autor. Cinco años después, poco ha cambiado:

– Aliphant sigue habiendo nacido.

– La tira sigue siendo cómica, o al menos, tan cómica como lo ha sido siempre.

– La difusión no pasa de un puñado de personas. Las personas somos como la sal, en cuanto podemos medirnos por puñados es que estamos haciendo el cálculo a ojo.

El caso es que buena parte de las presentaciones que acompañaban a la tira en el correo electrónico se perderían para siempre si no fuera por medios como éste.

La primera tira surgió de una tableta digitalizadora, con aspecto de esbozo a lápiz y con un chiste informático que no necesita mucha explicación. Simplemente, daba la bienvenida a un elefante con principios.

Aliphant I. Miedo a los Ratones

Aliphant I. La Entrevista de Aliphant

Un cómic en palabras