Archivo de la categoría: yodant

La Traviata

En 1853, Verdi presentó en La Fenice de Venecia una adaptación de La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas hijo, una historia de una cortesana, Violetta, enferma de tuberculosis que se enamora de su joven admirador Alfredo al que inevitablemente tendrá que renunciar. Que tal dramón acabara en risas en el estreno no fue culpa de Verdi. Ni la música, ni la trama daba lugar a aquella reacción del público. Pero la elección para el papel de Violetta de una soprano madura y voluminosa no se adaptaba a la imagen habitual de una enferma terminal de tuberculosis.

 

Antes de llegar a la tragedia, el famoso brindis del primer acto es la celebración operística lúdico-festiva por antonomasia y una de las melodías más famosas de Verdi. Como ciertamente sospechaba el maestro Verdi, el error en el reparto, superficial por otra parte, se subsanó hasta el extremo de que la ópera más interpretada en los teatros actuales es precisamente La Traviata.

 

Aliphant's La Traviata
Aliphant’s La Traviata

Barajados

La presión de ser el referente cultural de toda una generación, de ver cómo los patrones de moda quedan en desuso, se devalúan y son denostados y parodiados y vuelven de nuevo a un auge nostálgico antes del final,  es un privilegio de aquellos que se mantienen en activo durante un larga carrera de cara al público. Aunque ya decía Lope de Vega que, “pues como las paga el vulgo es justo, hablarle en necio, para darle gusto”.

Ayer nos dejó uno de esos referentes, ante el estupor y el ansia contenida de los aspirantes a ocupar su plaza. No en vano, el centenario monje budista Su Santidad Nyanasamvara Suvaddhana, Patriarca Supremo de Tailandia o Sanghraja había ejercido su influencia durante todo el reinado de Rama IX, el decano de los reyes, con 67 años en el trono.

Y también nos dejó Manolo Escobar.

La viñeta de hoy trae también una referencia de otros tiempos cuando era muy frecuente ver a Manolo Escobar y al monje budista, el suelo ante sí barrer …

 

Aliphant DLXXXV Barajados

Cachemirando

Por extraño que parezca, así como hay términos prácticamente universales como taxi y hotel, también hay fenómenos de disparidad internacional bastante conocidos como la tortilla francesa o la montaña rusa. Un caso menos popular es el del patrón cachemira o cachemir, que no debe confundirse con la única acepción que recoge el D.R.A.E. del vocablo, el de la fina lana, mezclada o no, de las cabras del Himalaya.

Como más vale maña que fuerza, doña María Moliner describe por supuesto la acepción más conocida por los varones catedráticos, pero recuerda que el cachemir o cachemira es también una tela con dibujo de turquesas, pero no las piedras preciosas, sino los complicados patrones orientales con forma de retortas. En español se mantuvo la referencia a la procedencia original del tejido, que podía llegar importado en seda o en la propia lana de cachemira.

En inglés no hacen mención a la región en litigio entre la India, Pakistán y China, sino que lo llaman “paisley”, por el pueblo escocés donde se teñían estas telas a imitación de los entramados de origen persa. Y se dice que tiene forma de riñón o de gota. En cambio, en francés dudaron entre motif paisley o motif cachemire hasta el término actual boteh. El boteh es el símbolo zoroastrista de la vida y la eternidad, una mezcla entre una flor estilizada y un ciprés. Para dos millones y medio de fieles sigue importando que así habló Zarathustra.

En las lenguas de la India y Pakistán en cambio, llaman a este patrón casi fractal como a la semilla del mango, por ejemplo, “carrey” en urdu o “koyari” en marathi.

En algunas partes de Latinoamérica, no obstante, denominan sin ambages a esta tela lo que a cualquier niño le podría parecer obvio: tela de bacterias o de amibas. Aunque de todas estas opciones protozoarias, la mejor es probablemente la de la corbata de paramecios, que a diferencia de las amebas, cuentan con  membranas celulares.

Los años sesenta trajeron de la India de mano de los Beetles una nueva moda por los diseños con retortas psicodélicas. El propio Lennon adquirió un Rolls-Royce blanco y lo pintó como un carromato gitano y le añadió una nevera y un televisor, rebautizándolo como “Paisley Rolls-Royce”. A veces el tuneado revaloriza el vehículo, aunque nadie de la casa del Espíritu del Éxtasis lo apreciara así en su momento.

Aliphant DLXXVI
Aliohant DLXXVI Cachemirando

Serie Olímpica IV: Alemania

Seguimos con la serie olímpica. En la marcha atlética se premia la constancia, pero si saltas algo, te penalizan. La siguiente delegación es la alemana (o alemanas, según se mire).

 

 

Aliphant DLI. Serie Olímpica IV. Alemania

Servus,

Con un escalofriante índice medio de -1 coubertino, alguien no explicó a los alemanes, que no hacía falta llevarse todas las medallas, que son simbólicas, que no siempre son de metal bueno, ni es preciso construirse un trono con ellas. Únicamente los devaneos de su historia en el siglo XX distorsionaron su cadena de triunfos, presentando a los atletas alemanes bajo los equipos del Imperio alemán, República de Weimar, Tercer Reich, la RFA, la RDA el protectorado francés del Saar  el equipo unificado alemán y por último, la Alemania reunificada.

El equipo de Saar, la región controlada por Francia tras la Segunda Guerra Mundial,  fue el único que no cedió a la presión y participó en unos juegos sin acaparar medallas. Pero cuando volvió a integrarse a la Alemania ocidental se acabó el espíritu deportivo.

Alemania celebró los juegos en tres ocasiones:  Berlín y Garmisch-Partenkirchen, 1936 y Munich, 1972. Fueron unos juegos históricos por asuntos que poco tuvieron que ver con lo deportivo, pero también tuvieron sus estrellas en el plano de la competición.

 

El emblema actual de Alemania, recuperó la bandera de la República de Weimar prohibida por el Tercer Reich, que optaba más por motivos hindúes en los imperiales rojo-blanco-negro. El águila alemana es un símbolo de nobleza, “Adler” es águila en alemán, “edel” y “adelig” son palabras para  “noble”. Procede del Sacro Imperio Romano-Germánico y por tanto  del Imperio romano.

 

Para la edición alemana de Aliphant, no DUDEN en consultar en http://www.aliphant.es/indexDEU.htm

 

Grüsse,

 

Daniel

Naruphanto

Tras un ataque nocturno y alevoso de unos asesinos silenciosos que me han chupado más sangre que en toda la saga de Crepúsculo, mis pesquisas desveladas se han dirigido a cómo terminaron los famosos Ninja, los espías-asesinos más misteriosos del Japón feudal.

Los shinobi o ninja fueron espías y asesinos sin los límites éticos de los samuráis, de manera que procuraban ser invisibles y atacar de forma indirecta, mediante explosivos o venenos. Su rastro se diluye en el siglo XVII, durante el shogunato del clan Tokugawa, cuando el espionaje fue modernizado y colocado al servicio de la dictadura feudal. La formación de un ninja era demasiado compleja para los nuevos tiempos, incluyendo conocimientos de técnicas bélicas, artes marciales, farmacología, química para explosivos, astrología, equitación, esgrima, natación y buceo,…

En el siglo XIX los ninja eran ya personajes de ficción en Japón, y se forjó en los grabados el estereotipo de que siempre vestían de negro, cuando la realidad es que se disfrazaban para pasar desapercibidos y vestían de oscuro como camuflaje en operaciones nocturnas.

Al final, la especialización terminó con los ninja, pero, lamentablemente, no creo que eso ayude en la eliminación de mi problema. De todas formas, de ahí sale esta viñeta de temática Ninja y un Aliphant disfrazado de Naruto: Naruphanto.

Aliphant CCCXXXIII

 

Aliphant CDXXXIII. Naruphanto