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Entrada en Serio

Antes de que en 1982 se cambiara a un sistema de tarifa única por entrada, los parques de Disney, por aquel entonces sólo Disneyland en California y DisneyWorld en Florida, contaban con un sistema de cupones clasificados según el nivel de cada atracción, desde las más sencillas o de “A Ticket” hasta las más espectaculares con el llamado “E Ticket”.

Obviamente la diferencia de precio se justificaba con la mejor experiencia de los parques de tal forma, que la expresión E Ticket se convirtió en un vocablo habitual para el público americano. Cuando a la primera astronauta americana Sally Ride se le preguntó por su experiencia en el espacio, a bordo de la lanzadera espacial Challenger, no dudó en decir que había sido digna de un ticket E. Tres años y ocho misiones después, el desastre del Challenger acabaría con sus siete tripulantes, incluyendo dos astronautas americanas, pero esa, es otra historia.

El sistema de cupones fue propuesto por Walt Disney para evitar el uso del dinero en las atracciones del parque y reducir la sensación de despilfarro que producían las ferias tradicionales. El paso a la tarifa plana sin embargo fue causado por la competencia con Magic Mountain, el parque temático de las franquicias de DC Comics y Looney Toons en Valencia, California.

Aliphant DCCLXIX Entrada en Serio

Replicando

Cualquier serie que se precie debe saber dar una vuelta de tuerca que facilite la renovación de otra temporada. Cuando las vueltas son demasiado estrafalarias y evidencian la desesperación de los guionistas para no cambiar de empleo, se dice en el mundillo que se ha saltado el tiburón, por una escena de la quinta temporada de la sitcom americana Happy Days, donde el  protagonista que practica el esquí acuático debe superar un escualo que se hallaba en su trayectoria.

En tiempos más recientes, se usa la expresión “to nuke the fridge”, usar una bomba nuclear contra un frigorífico, en clara referencia a la cuarta entrega de Indiana Jones.

 

Aliphant ha saltado ya un tiburón hace unas cuantas viñetas y es cuestión de tiempo que sobreviva a la nube hongo, pero de momento el giro argumental es por necesidades del guion, valga la paradoja.

Replicando
Aliphant DCCXXVII Replicando

Juego de Cromos

Si ya de por sí suena extraño que el tejido de nuestra realidad no sea otro que un sueño de Antonio Resines, más lejos aún iríamos si fuésemos parte de una novela de George R, R. Martin, donde ni el apuntador puede contar con llegar a la jubilación anticipada. Su Canción de Hielo y Fuego se convirtió en una de las series más exitosas de la Historia sin haber podido completar las series de novelas que forman el hilo argumental. En Japón suele ser frecuente que los dibujantes o mangaka se vean superados por los creadores de la animación o animé, por lo que en numerosas ocasiones se desvían de las intenciones de los autores originales. La serie, que ha ido devorando los pesados volúmenes de fantasía empezando por el primero que le da nombre, Juego de Tronos, ha requerido pautas futuras aún no escritas y ha llegado a poner los argumentos en manos de guionistas que sigan las directrices del creador de las tramas. Y es que todo es un enorme negocio en esta saga de crueldad, violencia, familias disfuncionales y más homicidios que el pueblo de Jessica Fletcher.
Winter is coming. Abríguense…

Aliphant DCCXV Juego de Cromos
Aliphant DCCXV Juego de Cromos

ALIPHANT DCCXIII THE WAKING DAY

En el mundo del cómic existen dos axiomas inamovibles: el tío Ben de Spiderman está muerto y dado un universo n-dimensional de infinitas dimensiones replegadas sobre sí mismas, no existe dimensión alguna donde la tira de Fred Basset tenga gracia alguna. De hecho, no puede considerarse una tira cómica, simplemente, es una tira.

No obstante, es mérito de Robert Kirkman y Tony Moore que, desde sus páginas en blanco y negro de The Walking Dead allá en 2003, revitalizaran un género de horror casi olvidado como es el de los muertos vivientes, y ya no sólo en sus viñetas, sino en series de éxito mundial y películas que han aprovechado el filón, desde el género romántico adolescente en Warm Bodies a la fusión de modas de runners e infectados que es El Corredor del Laberinto.

Destronando a los sempiternos vampiros que han mantenido su hegemonía desde Nosferatu a las crepusculares sagas de Stephenie Meyer las cuales, mediante su poderoso influjo, convierten por llana comparación a la guía telefónica de Cuenca en literatura isabelina, el género de zombies está en pleno apogeo. No es de extrañar que estén de moda, dado que, por las condiciones que reúnen estos seres reanimados, está claro que viven por encima de sus posibilidades.

La merma de sus facultades verbales, mentales e incluso psicomotrices dificultan la construcción de antagonistas complejos y de villanos hábiles fuera del mundo político, pero tal vez el acierto de esta serie es la premisa de que los peores enemigos se hallan siempre entre los vivos.

 

The Waking Day
Aliphant DCCXIII

Dr. Strange

Una de las fuentes de inspiración reconocidas -aunque tal vez sin necesidad alguna, por la obviedad- de las tiras de Aliphant, son las portadas de los álbumes de Ibáñez que fuerzan ciertas normas de creación: una única viñeta, información no explícita detonante de la situación expuesta y un desenlace incierto de la acción que probablemente desemboque en desastre.  Suelen ser así las tiras de encargo de un simulador, como el caso que nos ocupa.

De doctores extraños andamos bien servidos por estos lares, pero a los guionistas americanos les sigue pareciendo una fuente de sorpresa y novedad.

Dr. Strange
Aliphant DCCXII Dr. Strange

McGatagall

Contaba en una entrevista Dame Maggie Smith que un niño se le acercó una vez y la reconoció como Minerva McGonagall, la profesora de la asignatura de Transformaciones de Harry Potter, y le preguntó si era de verdad un gato, dada la capacidad de su personaje de metamorfosearse a voluntad en dicho animal. A la actriz le salió un “Pull yourself together!”, una especie de “¡Sobreponte!”, tal vez procedente de un raro concepto británico en el que alguien puede levantarse tirando de los cordones de sus propias botas, y un tanto sorprendida por la ingenuidad de la criatura.
Lo cierto es que una actriz tan valorada consiguió ser reconocida a nivel planetario gracias a uno de los personajes más interesantes de J.K. Rowling, el de la veterana segunda de abordo del omnipresente Dumbledore.

La nueva compañera de viaje de Aliphant comienza a sentar las bases de los que será su relación… o no.

Updown  Alley
Aliphant DCCXI

Uptown Alley

El segundo mayor éxito de Robert Altman después de M.A.S.H. fue una película que también ha tenido una adaptación a la televisión aclamada por la crítica y el público. Gosfold Park se convertía en Downtown Abbey de la mano del mismo guionista, Lord Julian Fellowes, quien ganó el Oscar por la película de Altman y el Emmy por el guión de la serie. Una constante que también se repite es que hay tantos lores, sires  y damas en la ficción como entre los propios artífices. La producción británico-americana reúne algunas de las más notables figuras de la interpretación británica y sus correspondientes, aunque lógicamente, menos purpurados, equivalentes estadounidenses.

La puesta en escena en la mansión de una familia aristocrática  en pleno declive de las clases georgianas ha tenido nutridos antecedentes en el pasado. Tal vez la principal diferencia es que en Downtown Abbey no hay luchas internas por el poder y que los miembros de la familia afrontan juntos las vicisitudes del cambio de era más al estilo de La Casa de La Pradera que al de Dinastía o Falcon Crest, si bien no andan exentos de tragedias o dramas habituales en las sagas.Las tramas entre el servicio sí cuentan con algunos villanos que han ido creando sus propias líneas argumentales a lo largo de las seis temporadas que completan la serie, y es que, por gajes de oficio, son estos criados más snobs que sus señores.

De entre sus personajes, el más alabado es el interpretado por Dame Maggie Smith, la Condesa Viuda de Grantham, una digna reliquia de la época victoriana que lamenta no haberse equivocado nunca y que, a pesar de viajar en automóvil, desconoce otros conceptos básicos modernos como los fines de semana.

Uptown Alley es la serie de moda en ANT, gracias al empeño de Lady Kathy McGatagall, la persona de contacto de Aliphant en su investigación sobre los guiones robados.

La cena está servida…

Weekends? What's Weekends?
Aliphant DCCIX UpTown Alley

Lady Kathy McGatagall

La doble vertiente de la actriz e inventora austro-húngara  Hedy Lamarr ha sido motivo de inspiración para generaciones. Siendo parte del star system de Hollywood con el papel protagonista de la versión clásica de Sansón y Dalila – hizo de Dalila, si cabe alguna duda- tuvo su momento decisivo cuando su país de acogida, Estados Unidos entró en la Segunda Guerra Mundial. En lugar de vender bonos de guerra y visitar a las tropas, decidió que su mejor aportación al frente sería en el laboratorio, desarrollando sistemas de guiado por radio de los torpedos. En aquella época el miedo a que los canales de guiado fueran interceptados limitaba el uso remoto de este tipo de armamento naval. Lamarr desarrolló una aplicación de salto de frecuencia sincronizado que evitaba estos ataques y mejoraba la comunicación en caso de ruido a unas frecuencias determinadas. El sistema de modulación en frecuencia sigue usándose hoy en día en blutooth  y comunicaciones inalámbricas, por lo que la aportación de una de las mujeres más bellas del Hollywood dorado que durante años figuró en las portadas de las cajas de CorelDraw, sigue en vigor.

 

En la viñeta de hoy entra en juego una actriz de amplio recorrido, mezcla del espíritu de Lamarr y de otra exitosa actriz de mayor fortuna con los medios.

Aliphant DCCVII Lady Kathy Mc Gatagall
Aliphant DCCVII Lady Kathy Mc Gatagall

Continuará…

Por extraordinaria que sea la capacidad de una película de sumergirnos en el universo creado por sus artífices, la duración finita hace concluir la experiencia y cerrar el vínculo con los espectadores de una forma abrupta. Las secuelas, lejos de favorecer la perpetuación de las tramas e historias, crean en su mayoría la sensación de que nunca debió de extenderse la narración más allá de la primera entrega. Y sin embargo, el público se siente en la necesidad de continuar aquello que le ha divertido o distraído, porque una nueva realidad se construye a partir de cada ficción.

Las series televisivas como fenómeno audiovisual han ido adquiriendo unos niveles de calidad y presupuesto que superan con

Aliphant DCCV continuará....
Aliphant DCCV continuará….

creces muchas de las producciones cinematográficas, aunque son derrotadas a su vez por las producciones de videojuegos. Las series permiten que sus personajes evolucionen o desplieguen todo su potencial en las más diversas situaciones. No en vano, el show debe continuar y mientras haya público, habrá guionistas capaces de darle una nueva vuelta de tuerca a cada episodio. Las series clásicas fueron homenajeadas hace unas cuantas viñetas, pero ahora, llega el momento de tratar, tal vez con un tono más de parodia, las producciones que llenan ahora las pantallas.

Las series mencionadas por la comandante Aypbee son las víctimas de esta nueva trama aliphantiana.

Continuará….

 

Llamando

Algunas historias comienzan de la forma más sutil. Como granos de arena que se desmoronan de un pequeño montículo en la playa, al son del vaivén de las olas que, barrido tras barrido, borrarán todo rastro de su orden anterior. Y otras veces son trending topic desde el minuto cero.

 

Esta historieta, en viñetas impares, no comenzó un lunes.

Aliphant DCCIV Llamando...
Aliphant DCCIV Llamando…

Manon Lescaut

Con cuatro óperas y dos ballets, la escandalosa obra del benedictino Prévost se convirtió rápidamente -en apenas 200 años- en una fuente inagotable de remakes escénicos, entre los que destacan las versiones de Massenet y Puccini.

Manon Lescaut fue una apuesta de todo o nada para el compositor de Lucca. Tras la tibia acogida de Le Villi y Edgar, Puccini necesitaba un éxito para seguir en la ópera o dedicarse al oficio familiar, que era la música, y lo logró sin duda. La obra de cuatro actos se repartía entre el romance, la comedia, la épica y un dramón final que deshidrataría a todo el reparto de la nueva versión de Spiderman.  Así que había variedad de repertorio para todos los gustos. 

La protagonista víctima de su propia belleza y encanto, porque ella lo vale, deberá sufrir las vicisitudes de vivir sometida a una vida frívola y acomodada en un matrimonio de conveniencia con el anciano Geronte, padeciendo un mortal aburrimiento que forjará su destino al destierro, al que arrastrará a su incondicional amante, el estudiante De Grieux. En Nueva Orleans, un duelo fuera de cámara con el hijo del gobernador provocará que la pareja tenga que poner pies en polvorosa a través de un presunto desierto, que los de la Louisiana desconocen dónde podría ubicarse en plena cuenca del Mississippi.

Presa del cansancio y la sed que atenaza su garganta y sus sentidos, Manon entonará a pleno pulmón una descripción detallada de su condición anímica, desvariando por momentos y mostrándose aterrorizada por la posibilidad de acabar sola sus días en aquella playa tan larga donde nunca se llega al mar ni al chiringuito.

 

Aliphant DXXIII

Aliphant DXXIII Manon Lescaut

Coubertinos

Permítanme a escasos días de la inauguración de los JJ.OO. definir una nueva unidad de medida de éxito olímpico: el coubertino. Es sabido que una de las máximas del barón Pierre de Coubertin era aquello de que lo importante no era ganar, sino participar.

Así pues se define el coubertino como el logaritmo del cociente entre el número de olimpiadas a las que se asiste y el número de medallas conseguidas en las mismas. Si lo importante es participar -y no ganar- el coubertino es directamente proporcional al número de participaciones e inversamente proporcional al de los triunfos, dado que eso no es lo importante. El logaritmo permite que aquellos individuos o colectivos tan escasamente coubertinos como para ganar varias medallas por competición, tengan valores negativos. (Phelps, en base neperiana, tiene casi -2 coubertinos con sus 14 medallas en dos juegos; el ansia olímpica, es lo que le ciega).

Para todos aquellos atletas que hayan participado y no ganado, su índice de Coubertin tenderá a infinito, mientras que para los que no hayamos ni participado, ni obviamente ganado en ninguna competición, su valor se queda en un estado indeterminado. Quién sabe lo que hubiéramos podido participar y perder con todo el espíritu olímpico.

Por lo demás, y con toda la alegría de los eventos que se distribuyen temporalmente lo razonable como para no cansar demasiado, demos por inaugurada esta viñeta olímpica.

Aliphant DXXII

Aliphant DXXII. Sueño Olímpico

Se ha Descrito un Crimen

En las series clásicas policiacas -o policíacas, que corrían los tiempos de Caballeros del Zodiaco y la ambigüedad de acentuaciones de la terminación -iaco, -íaco, estaba en pleno apogeo – gran parte de los casos se resolvían por orgullo.

El criminal había sido tan inteligente urdiendo la trama, que los guionistas del capítulo debían regodearse en su inventiva, así que había explicar con todo detalle lo que había ocurrido. Ahí surgía una cuestión de equilibrio: si el detective daba muchos detalles, parecía que extraía una información que no estaba al alcance de los televidentes y sonaba a trampa. Si por el contrario, era el malhechor el que confensaba a sus anchas, con pelos, picos, patas y señales, no justificaba el sueldo o la reputación del investigador. Lo difícil, era encontrar el punto medio.

El caso del Secuestro Virtual de Sri Buj Eyal termina en esta viñeta con un desenlace basado tanto en los datos proporcionados como en lagunas de información desproporcionadas. 

 

Aliphant DXX

Aliphant DXX. Sin Sobrinos de Fletcher

Vrasier

En un simulador, como en la vida misma, el tratamiento de órdenes contradictorias o está convenientemente previsto o es previsiblemente un inconveniente, salvo cuando esto se conoce y se puede controlar a favor de un propósito, lo que no deja de ser contradictorio.

Frasier, el spin-off de once temporadas de Cheers, fue una de las comedias más exitosas de todos los tiempos y consiguió más de 37 premios Emmy, lo que invita a crear categorías sin Frasier y compañía. Las calculadas anécdotas de los psiquiatras Crane y su continuo esfuerzo por escapar de su temido ridículo transcendieron incluso a otra serie tan dispar como Los Simpson, donde Frasier y su hermano Niles tenían sus réplicas amarillas en el Actor Secundario Bob y Cecil. 

Aliphant DXV

Aliphant DXV Vrasier

Where Everybody Knows Your Name

Curiosamente relacionados se hallan “Cheers”, el lugar “donde todo el mundo conoce tu nombre” y una reunión de “Alcohólicos Anónimos”, donde nadie debería conocerlo, pese a la pegatina y la extraña confesión inicial de “Me llamo XXX y soy alcóholico”.

Durante 11 temporadas, el bar de Sam fue un referente de la vida social del Boston de los ochenta, con un elenco de actores que, con mayores fortunas o menor suerte han protagonizado grandes éxitos cinematográficos. Entre los más taquilleros se encuentra John Ratzenberger, el muy leído cartero Cliff, que es el actor de doblaje fetiche de Pixar y siempre hace algún personaje de sus más que rentables películas.  Kirstie Alley, Ted Danson, Woody Harrelson y Kelsey Grammer dejaron el bar con grandes expectativas: Mira quién habla, Tres solteros y un biberón, Los blancos no saben saltar y Abajo el periscopio son algunos de sus títulos más largos y… eso, con más palabras.

El éxito de Cheers se transmitió, como ocurre a veces en las comedias americanas, a su spin-off, Frasier, tras la mudanza del psiquiatra y parroquiano al entorno familiar de Seattle. No hubo tanta suerte con su reciente importación nacional, en la que, si bien Los Serrano parecía ser un fruto onírico de la portentosa imaginación subconsciente de Resines, el Cheers español pudo proceder de una de sus más terribles pesadillas.

Aliphant DXIV 

Aliphant DXIV Where Everybody Knows Your Name

O Mio Babbino Caro

Tal vez el aria de soprano más popular de todos los tiempos es la conocida como “O mio babbino caro”, de la no tan conocida ópera de Puccini “Gianni Schicchi”, correspondiente a la parte del cielo del Trittico. Aunque la ópera procede de un relato de Dante de La Divina Comedia, se basa en hechos reales ocurridos en Florencia en el siglo XIV.

Dante se encuentra a Gianni Schicchi en el infierno reservado a los impostores. Al parecer, se hizo pasar por un fallecido en su lecho de muerte para cambiar el testamento e impedir que los parientes perdieran una herencia que había sido destinada íntegramente a la Iglesia.

Se trata de una comedia, un género poco frecuente en este compositor, pero incluye ciertas dosis de humor negro que equilibran la balanza.

Aunque la historia de un solo acto se desarrolla el primero de septiembre, el anhelo de la hija de Schicchi, Lauretta y su prometido es casarse el primero de mayo, si consiguen la dote con la fraudulenta herencia. La viñeta, trata de un error común en la interpretación de la primera línea del aria, que confunde babbino, diminutivo de babbo, papá y bambino, niño.  

 

 

Aliphant DXIII

Aliphant DXIII. Aliphant’s Gianni Schicchi

M.A.S.H.

Un hematólogo le pregunta a su padre:

-¿Sabes si tenemos sangre filipina?

– Déjame pensar -contesta el padre- ¿sueles traerte el trabajo a casa?

De no haberlo inventado hace un rato, este chiste pudiera haber formado parte del repertorio de M.A.S.H., la comedia de médicos militares de un Mobile Army Surgery Hospital (M.A.S.H.) de la guerra de Corea. El éxito de la serie, con la Guerra del Vietnam en mente de los espectadores, hizo que la serie se extendiera durante más años que la propia contienda en la que se ubicaba la acción ,  e incluso tuvo una secuela llamada  “After M.A.S.H” .

Basada en el éxito de la película coral de Robert Altman del mismo nombre, apenas se mantuvieron tres de los actores del reparto original. Alan Alda sustituyó a Donald Sutherland para el grouchiano protagonista Capitan Hawkeye, en uno de sus papeles más conocidos. La sintonía inicial, instrumental en la serie, procede de la canción escrita por el hijo de Robert Altman para la película, “Suicide is Painless” y por la que recibió más ingresos que su padre por dirigir este título.

Volvemos a la trama del simulador de series, qué duda cabe.

Aliphant DXII

Aliphant DXII M.A.S.H.

TWIN PEAKS

Si Remington Steele era una serie policiaca pionera en combinar con el romance de sus protagonistas, la que hoy nos ocupa tuvo a bien de mezclar sus casos con fuertes dosis de surrealismo como nunca se había visto antes en una pantalla de televisión -antes de la llegada de la telebasura, claro.

Las fuerzas sobrenaturales de una mitología desconocida se unían a diálogos delirantes de personajes que todos coincidíamos en que era mejor que se quedaran en el pintoresco pueblecito donde una beatífica adolescente -con solera, pero adolescente- aparecía bajo una cascada envuelta en teflón como un filete de fletán. (Tal vez no fuera teflón, pero la aliteración queda mejor que con poliuretano…)

De los entrañables, entiéndase como otra forma de decir viscerales, personajes de Twin Peaks aprendimos que, cuando unos guionistas no saben cómo resolver una situación, es mejor que no lo hagan. No sea que generaciones posteriores crean que realmente sabían lo que están haciendo.

Aliphant DVII

Aliphant DVII Twin Peaks

Remington Steele

Para la viñeta de hoy era necesario incrementar el nivel de elegancia paquidérmica de Aliphant, lo que, sin acudir a la etiqueta puede ser bastante arduo. No obstante, su personaje de hoy requería el esfuerzo.

Cuando una chaqueta cruzada blazer sobrepasa el ámbito deportivo o deja de formar parte del contexto de un uniforme, su uso menos frecuente provoca un efecto de realce del estilo. La chaqueta cruzada debe llevarse siempre abotonada, por lo que exige cierto sacrificio en la comodidad del portador. 

Remington Steele fue una de las primeras series que mezcló el género detectivesco con el romance. El personaje de Laura Holt era un ejemplo de mujer brillante y trabajadora, con dotes de liderazgo y muy perspicaz, que debía ocultarse tras la fachada del elegante Steele, un ladrón de guante blanco retirado con el IMDB del cine clásico en su cabeza.

La inolvidable sintonía de la serie es un trabajo del gran Henry Mancini, que supo darle ese ambiente de cine negro con toques de comedia.

 Aliphant DVI

Aliphant DVI Remington Steele


 

Fame

Los musicales televisivos de adolescentes autocoreografiados no fueron un invento de HSM (Si se requieren todas las letras, High School Musical, es señal de no estar en esta onda, así como la expresión misma de no estar en una onda).

Alan Parker llevó en 1980 al cine con gran éxito la historia coral de los profesores y estudiantes de una escuela de arte de Nueva York en su película Fame y de aquel largometraje, una vez eliminados los aspectos menos adecuados para el público televisivo de la época, surgió una serie con prácticamente el mismo reparto que la película y una perspectiva más juvenil, argumentos más narrativos y una frase célebre repetida por Debbie Allen que pasaría a la posteridad, aunque no se mantuviera su vigencia. Y es que, en aquella época, también querían la fama, pero la fama costaba. Y había que pagarla.

Aliphant DIII 

 Aliphant DIII. Fama