Archivos de la categoría opera

Especial Halloween 2016

 

En alemán, un librillo doblado en forma de acordeón es llamado Leporello, en honor al célebre sirviente operístico que, de tal guisa, llevaba el registro de las amantes de Don Giovanni. Inspirado por el Burlador de Sevilla de Tirso de Molina, la historia del donjuanesco galán y su condena a los infiernos, Mozart creó una de sus más geniales partituras de ópera y tan apropiada para Todos los Santos como El Cascanueces de Chaikovski es para la Navidad.  Con rasgos de comedia negra y épicas contiendas a espada, el mismo colectivo romántico que se inventó el enfrentamiento Mozart-Salieri, la rivalidad de Felipe II y su maltrecho hijo el Infante Don Carlos y la  primera comunión de Joan Collins, no tardó en idealizar la figura de Don Juan como un héroe adelantado a su tiempo, un emblema de libertad y lo que es más curioso, defensor y admirador de la mujer, a pesar de todas las contradicciones. El mismo Kierkegaard, que todos con ansia leemos, defendía esta historia y llegó a estimar que la cantidad de mil tres españolas en la lista de conquistas de Leporello no podía ser fruto de la rima o del azar y que o bien era un indicativo de una lista incompleta o bien procedía de la historia original, que a todos los efectos, no incluía referencia alguna a un registro de amantes de Don Giovanni.

Sea como fuere, hay que tomar nota de las moralejas: jamás invite a una estatua a cenar y compre óperas del siglo XVIII, Las Bodas de Fígaro sin ir más lejos o la que anuncian de Martín y Soler, el llamado Mozart Valenciano.

¡Feliz Halloween!

Aliphant DCCVIII
Aliphant DCCVIII Especial Halloween 14: Don Giovanni

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015

 

Que en verano los políticos ociosos sin presupuesto tienden a renombrar infraestructuras, es un asunto a la orden del día. El Gobierno estadounidense, a instancias del alasqueño, ha devuelto al pico más alto de Norteamérica el nombre indígena de Denali, que en la mayoría de las lenguas locales se traduce como “El Alto”. El nombre anterior recordaba al Presidente McKinley, artífice de la política expansionista que dotó a los Estados Unidos de casus belli contra los últimos territorios de Ultramar del Reino de España, a saber Cuba y Filipinas. Sin la Guerra del 98 tampoco hubiéramos tenido una afectada generación de escritores ni campos de remolacha azucarera que sustituyeran los cañaverales perdidos. McKinley fue asesinado en 1901, en plena oleada anarquista de magnicidios, y sirvió como ejemplo de la maldición de Tippecanoe, según la cual todo presidente elegido en año múltiplo de veinte vería el fin de sus días antes que el fin de su mandato. La maldición fue supuestamente lanzada contra William Henry Harrison, que venció a una confederación india en la Batalla de Tippecanoe y murió de neumonía apenas un mes tras su elección y –al parecer- por no llevar sombrero el día del juramento, y terminó gracias a la vidente de Nancy Reagan y con el fallido atentado contra su esposo actor por un admirador de Jodie Foster.

El vicepresidente aventurero Theodore “Teddy” Roosevelt tomó las riendas del Estado tras McKinley y entre sus mayores aportaciones, creó el concepto de Parque Nacional, entre los que se encuentra el Parque Denali, donde se ubica el monte del mismo nombre a partir de ayer.

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015
CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015

Septiembre de 2015

Cuadro: Estilo Alphonse Mucha (1860-1939)

Viñeta: Aliphant DXXV

Calendario:

El calendario imita un ornamento de abalorios art-déco: se comienza en la piedra central superior más próxima, a las doce, de color azul y se recorre en sentido horario los círculos de pentágonos de delante a atrás. El cambio de nivel se realiza por arista y nunca se pasa dos veces por el mismo pentágono. Los domingos vienen marcados en piedra roja.

La Wally, Wally, Wall-E

Después de 25 viñetas con referencias a óperas, es difícil declarar que el argumento de alguna de ellas no pueda antojársele ridículo a alguien. En el caso de La Wally, (de Alfredo Catalani, 1892), la historia misma la hace irrepresentable.

 

Se trata de un drama amoroso entre tiroleses de familias rivales. Casi nada nuevo bajo el que derrite la nieve. El problema estriba en que cuando colocas un tenor y una soprano cantándose en una montaña nevada  tarde o temprano se desencadena una avalancha. Tras una brillante reconciliación y declaración de amor eterno, el personaje masculino es sepultado bajo el mismo alud que han provocado y la Wally, al encontrarse sola y deswalida, y en la terrible situación de tener que volver a salir para ligar, se arroja al paso de la avalancha. El papel del guión lo aguanta todo, pero crear un efecto de alud en un escenario y usarlo para el fin trágico, requiere cierto esfuerzo creativo y de momento predominan las  grabaciones acústicas de esta ópera. Las representaciones en escenarios reales obviamente también son poco aconsejables.

 

No obstante, la obra en sí merece la pena y contiene un aria que han interpretado todas las grandes sopranos: “Ebben? Ne andrò lontano”, creada por Catalani antes de componer esta ópera como Chanson Groënlandaise, y con texto original en francés de una poesía de Julio Verne recogida en Le Pays des Fourrures, (El País de las Pieles, 1873).

 

Como último desatino, la heroína de esta ópera se llama Wally como diminutivo cariñoso -más que justificado- de Walburga, que rima con menos cosas. Pero el apodo de la joven en la novela original de Wilhelmine von Hillern  es “die Geyer-Wally”, la Wally-buitre, porque escaló una vez hasta un nido de estas gráciles avecillas amantes del reciclaje.

Aliphant DXCIV
Aliphant DXCIV. La Wally

 

La Traviata

En 1853, Verdi presentó en La Fenice de Venecia una adaptación de La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas hijo, una historia de una cortesana, Violetta, enferma de tuberculosis que se enamora de su joven admirador Alfredo al que inevitablemente tendrá que renunciar. Que tal dramón acabara en risas en el estreno no fue culpa de Verdi. Ni la música, ni la trama daba lugar a aquella reacción del público. Pero la elección para el papel de Violetta de una soprano madura y voluminosa no se adaptaba a la imagen habitual de una enferma terminal de tuberculosis.

 

Antes de llegar a la tragedia, el famoso brindis del primer acto es la celebración operística lúdico-festiva por antonomasia y una de las melodías más famosas de Verdi. Como ciertamente sospechaba el maestro Verdi, el error en el reparto, superficial por otra parte, se subsanó hasta el extremo de que la ópera más interpretada en los teatros actuales es precisamente La Traviata.

 

Aliphant's La Traviata
Aliphant’s La Traviata

Aliphant DLXXXVII. Lohengrin

Dentro de los temas recurrentes más absurdos del mundo de la ópera está el de los personajes sin nombre, que, para mayor incongruencia suelen dar título a la obra general. Con sólo que los cantantes se asomaran a los programas de mano, a los carteles publicitarios o a la página web del teatro, se evitarían horas de incertidumbre y malentendidos.

 

Lohengrin, es un caballero de la muy artúrica Mesa Redonda, hijo de Parsifal o Percevan, que puede ejercer de caballero freelance (con lanza independiente en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor) mientras no comprometa su identidad secreta. En lugar de un murciélago o una araña, usa un edredón flotante de cuello largo como emblema, pero en vez de Swanman es sencillamente El Caballero del Cisne o “El Defensor”.  Su damisela en peligro es Elsa de Brabante, acusada de la desaparición de su hermano menor, heredero del ducado. Y por supuesto que Lohengrin salva en la justa el honor de la doncella y ésta le da gustosamente su mano y lo que tira de ella en premio.

 

Sin embargo, donde otros pondrían  “y fueron felices y comieron perdices” Wagner decide estirar el argumento. La cláusula de absurdidad argumental necesaria implica que Elsa nunca podrá preguntarle el nombre a su esposo. Si bien pudieran llamarse “Pichurri” y “Costillita” hasta el fin de sus días, la curiosidad sería demasiado fuerte. Generalmente, cuando procede de un personaje masculino, se trata de una sana ansia de conocimiento y aventura. En cambio, el estereotipo de la curiosidad femenina nos desahucia del Paraíso, hace escapar todos los males que había en una caja, mata a Descartes de pulmonía en la fría corte de Cristina de Suecia, e incluso mata gatos.

 

De Lohengrin se extrae la pieza de Wagner más conocida de todo su repertorio, aunque no se asocie con él salvo para distinguirla de la de Félix Mendelssohn: la célebre Marcha Nupcial, ideal para el primer bloque de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones).

Aliphant DLXXXVI. Lohengrin
Aliphant DLXXXVII. Lohengrin

Aliphant’s Il Trovatore

Si se hubiera reactivado el movimiento olímpico a mediados del siglo XIX, la candidatura española habría arrasado. España estaba muy de moda, en el punto de mira del Romanticismo y la literatura, la música y la pintura, que se centraban en la exótica Península ibérica y los primeros turistas, prusianos, otomanos, rusos y austrohúngaros  trataban de vivir en sus aventureras carnes los extraños estereotipos diseñados por la imaginación de unos autores europeos que jamás pisaron estas tierras.

 

De entre las óperas de Verdi situadas en España, El Trovador  (Il Trovatore, 1853) es una historia rocambolesca que comienza en el zaragozano Palacio de la Aljafería, en tiempos de la revuelta de Urgel, que enfrentó a los escasos nobles descontentos con el Compromiso de Caspe que había colocado a Fernando de Antequera en el trono de la Corona de Aragón.

 

La protagonista realmente es una gitana, Azucena, que hace que Herodes parezca un embajador de UNICEF. Cuando la madre de Azucena es acusada de hacer enfermar al bebé de los Condes de Luna y sentenciada a morir en la hoguera por brujería, la enfurecida hija se apodera del noble vástago y se dispone a arrojarlo a la hoguera, pero en el último momento se confunde y lanza al fuego su propio bebé. Que podría haberse cerciorado mejor, probablemente; que los malos actos, se pagan,  tal vez; pero lo fundamental es que demuestra que todos los bebés parecen iguales.

 

A falta de algo mejor que hacer con todos los pañales y biberones que tenía, Azucena cría a Manrico como si fuera su propio hijo mientras los condes de Luna lo dan por incinerado. Con el tiempo se convertirá en un rebelde, estudiará la carrera de letras de trovador y se enfrentará trova que trova a su verdadera familia, tomando partido por el conde de Urgel frente a los Luna. Finalmente, Manrico será sentenciado a muerte y su madre, práctica como ella sola, considerará cumplida su venganza: pierde un hijo ya criado, pero que le quiten lo vengado…

 

Aliphant DLXXXII
Aliphant DLXXXII, Il Trovatore

CALENDARIO ALIPHANT OCTUBRE 2013

En el estrenado mes de octubre, la gran promesa femenina del surrealismo ampurdanés del siglo XX, Ángeles Santos Torroella, colgó los pinceles a los 101 años. Una crisis creativa acabó en los años 30 con su periodo más prometedor del que destaca “Un Mundo”, enorme imaginario que reposa en las paredes del Reina Sofía.

CALENDARIO ALIPHANT OCTUBRE 2013
CALENDARIO ALIPHANT OCTUBRE 2013

Octubre de 2013

Ópera: Il Trovatore (Verdi, 1853)
Viñeta: Aliphant DLXXXII
Calendario:

En espiral. El cambio de semana lo marca el cambio de dirección y tamaño de los dígitos

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013

Si algo hay en descargo del retraso de este septiembre rúnico es que, afortunadamente, los antiguos escandinavos usaban calendarios eternos…

 

 

Septiembre de 2013

Ópera: Die Götterdämmerung (Wagner, 1876)
Viñeta: Aliphant DLXXVII
Calendario:

Calendario rúnico formado por repeticiones de las siete primeras runas F-U-TH-A-R-K-N del alfabeto Younger Futhark. Las pequeñas anotaciones superiores señalan los domingos, mientras que la última runa en la banda inferior indica el final del mes.

 

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013
CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013

Aliphant’s Die Götterdämmerung

Antes de nada, cabe aclarar que la principal diferencia entre el Crepúsculo de los Dioses de Richard Wagner y la Saga Crepúsculo de Stephanie Meyer es que si Wagner comenzara a dar cabezazos contra su teclado de forma aleatoria sería harto improbable que pudiera mejorar su creación. En 1876 y apremiado por sus atentos acreedores, Wagner terminó la Tetralogía del Anillo con un final apoteósico, épico y a la vez una masacre de personajes principales que seguro que entusiasma al despiadado George R.R. Martin  y a la no menos pía J. K. Rowling.

Del final victorioso de la ópera anterior, Siegfried, donde el políglota se queda con la chica, la trama se vuelve del revés como el estómago de una holoturia por los ardides de los enemigos de Asgard. Una supuesta pócima que genera amnesia distrae a Siegfried de sus lealtades conyugales y su esposa la ex valquiria Brunilda, con yelmo de osamenta,  toma riendas en el asunto. El Ragnarok o Götterdämmerung, el fin del mundo nórdico, se desencadena a pesar de los esfuerzos de Wotan, los dioses combaten con sus eternos rivales en unas cruentas batallas sin vencedores y la civilización antigua desaparece entre las llamas purificadoras que darán lugar a un nuevo orden en la cosmogonía germana y sus alrededores.

Los espectadores de la Tetralogía que, al terminar Die Götterdämmerung, llevan más de doce horas de saga, agradecen el desenlace, cualquiera que sea, de verdad, de la colosal obra wagneriana.  Siempre cabe imaginar que, en manos de Peter Jackson, no se ha inventado el soporte digital donde pudiera caber una edición de coleccionista extendida suya…

Aliphant's Die Götterdämmerung
Aliphant DLXXVII Die Götterdämmerung

CALENDARIO ALIPHANT AGOSTO 2013

Agosto de 2013
Ópera: Don Carlos (Verdi, 1867)
Viñeta: Aliphant DLXXIV
Calendario:

Hipercubo formado por 7 secciones diferenciadas y ordenadas por los colores del espectro cromático visible newtoniano, correspondientes a los siete días de la semana, del rojo-lunes al violeta-domingo. Cada bloque contiene tantos cubos en planta como le corresponde a cada día del este mes, sean 4 en el caso del lunes, martes, miércoles y domingo, o cinco para el jueves, viernes y sábado.

Agosto de 2013
CALENDARIO ALIPHANT AGOSTO 2013

Aliphant’s Don Carlos

En la primera mitad del siglo XIX los empresarios de espectáculos parisinos inventaron el equivalente al 3D Digital de nuestra época: le Grand Opéra, un formato monumental para subir el precio de las entradas. Una Gran Ópera exigía cinco actos en francés, un número de ballet al principio para la gente que no hubiera acabado de cenar y llegara más tarde y un despliegue de medios, de orquesta y de decorados dignos del CinemaScope. Los argumentos generalmente históricos, legendarios o mitológicos duraban horas y su puesta en escena era tan costosa que aún hoy en día no suelen representarse en formato completo.

 

El mismo Wagner intentó crear una Gran Ópera durante su estancia en París, pero chocaba una y otra vez con el gusto parisino y no veía bien lo del número de ballet para los impuntuales, así que hastiado, se llevó su Rienzi y comenzó a despotricar contra la barbarie judeomasónica de la escena musical francesa.  Con lo que cayó después, entiéndase la importancia de la puntualidad.

 

En cambio, Verdi supo acertar con la idea, y posiblemente consiguió crear la mejor Gran Ópera de todos los tiempos, Don Carlos. El original en francés procede de una obra del gran dramaturgo alemán Schiller. Su rigor histórico rivalizaría con la serie de los Tudor o los sobrecillos de azúcar para el café de los moteles de carretera en los que se inspira Dan Brown.  El hijo de Felipe II, el infante Don Carlos, sólo tenía cuatro de ocho posibles bisabuelos y no se había perdido ninguno, simplemente es que coincidían. A su debilidad física la endogamia unió la mental, los cuadros de la época como el del pintor de corte Sánchez Coello, en su afán de corregir sus defectos dejaron un fiel testimonio de los mismos. Era un niño cruel, sádico, como el vecino de Toy Story que acaba de repartidor del Pizza Planet.  Una caída fortuita por las escaleras obligó al médico Versalio a aplicarle una trepanación a vida o muerte. Obviamente le salvó la vida, era el House de la época, pero comenzaron los brotes psicóticos y las conspiraciones paranoicas y tuvieron que encerrarlo hasta el fin de sus días.

 

Por su parte, Felipe II cumplió con los deberes de Estado y se desposó con la joven Isabel de Valois, que podía ser su hija, y hubiera sido su nuera porque en principio estaba destinada a casarse con el infante Carlos. En esencia, este es el trasfondo histórico para una historia muy diferente, la de Schiller, donde los enamorados Carlos e Isabel sufren la tiranía de Felipe II en la España de la Leyenda Negra, con pérfidos inquisidores, autos de fe, flamencos insurgentes y el espíritu romántico de la libertad que tanto gustaba a Verdi.

 

De las múltiples versiones de la obra, las más frecuentes son en italiano (entonces se reconoce como “Don Carlo”) y de cuatro actos, sin ballet y con escenas eliminadas para el DVD, pueden incluir temas sobrenaturales y finales distintos, donde Carlos es condenado por conspiración o salvado por el fantasma de su abuelo el emperador Carlos V.  Tendría pocos antepasados, pero bien colocados…

 Aliphant DLXXIV Aliphant's Don Carlos
Aliphant DLXXIV Aliphant’s Don Carlos

CALENDARIO ALIPHANT JULIO 2013

Julio de 2013

Ópera: Siegfried (Wagner, 1876)
Viñeta: Aliphant DLXIX
Calendario:

Cada uno de los siete símbolos del naipe representa un día de la semana de izquierda a derecha y de arriba a abajo empezando el lunes. En medio, como es lógico, el jueves. El símbolo expresa las ocurrencias de cada día en el mes: círculo para uno, corazón para dos, trébol para tres, diamante para 4, estrella de cinco puntas para cinco. Bajo el siete, un símbolo con el mismo criterio indica el día en el que empieza el mes, en este caso, el círculo por el lunes.

CALENDARIO ALIPHANT JULIO 2013
CALENDARIO ALIPHANT JULIO 2013

Siegfried

Si se analiza la tercera entrega de la tetralogía del Anillo, Siegfried, como una obra independiente, es lo más parecido a una aventura épica con final feliz, donde el bien triunfa sobre el mal y el lingüista se queda con la chica, tras superar proezas de nivel avanzado hasta el monstruo de la última pantalla, que acaba siendo la propia valquiria Brunilda sumida en un profundo sueño en color y todo.

 

El joven héroe wagneriano Siegfried (Sigfrido) es un diamante en bruto, más por bruto que por diamante, con más temeridad que valentía y un desconocimiento épico del miedo, fruto, en general, de una educación descuidada por su padre adoptivo. Tras volver a forjar su mítica espada antes que el carácter, la templanza del arma se culminará con la matanza a sangre fría del dragón Fafner que esconde un tesoro con anillo único maldito de serie. Por error de manipulación de alimentos, acabará el mismo probando la sangre de dragón, lo que le proporcionará el don de comprender el lenguaje de los pájaros, de oír lo que piensan sus enemigos y según versiones más exageradas, de distinguir el fucsia. Técnicamente, es un pajarito el que le dice cómo localizar su próximo reto, unas llamas mágicas que ocultan a una doncella que espera dormida un valiente ignífugo que la salve, por el perfil expuesto, tal vez un bombero-torero.

 

El paladín de la estirpe de los volsungos franqueará los obstáculos para hacerse con la doncella que, por su facultad intimidatoria de valquiria, provocará finalmente la inseguridad y el temor que tanto anhelaba conocer.  Y tras cuatro horas de presencia escénica casi continua y un último dueto con una soprano wagneriana fresca y lozana por recién salida del camerino, termina la verdadera heroicidad de esta ópera que es la de su propio papel titular de tenor. Tiempos difíciles vendrán, pero eso es ya El Crepúsculo de los Dioses.

Aliphant DLXIX
Aliphant DLXIX. Siegfried

 

Aliphant’s Nabucco

Existen muchas formas de esclavitud, algunas tan graves y sin embargo tan próximas y dolorosas que el humor no parece suficiente para aliviarlas. Otras, de otra índole menos tangible, proceden de los propios individuos, de la forma de vida que se quiere adoptar, de las decisiones tomadas y de las opciones descartadas. Se dice que una persona es dueña de sus silencios y esclava de sus palabras.

Cuando Verdi compuso Nabucco, se encontraba en uno de los peores momentos de su vida; las enfermedades le arrebataron a su joven esposa y a sus dos pequeños, su carrera no terminaba de despuntar y su tierra natal era parte del Imperio Austríaco.

Los estudios recientes indican que se ha exagerado la influencia de Verdi en el Risorgimento, en el movimiento nacional que condujo a la unificación italiana. Posiblemente la gente no hubiera gritado ¡Viva Verdi! si hubiera sido más peligroso que proclamar abiertamente “Viva Vittorio Emanuele, Re D’Italia!. No se hubieran andado con  eufemismos si no lo hubiese sido, pero aún así, no hay que subestimar el poder de la música, de los cánticos patrióticos pegadizos y de la añoranza que despertó el coro de los esclavos hebreos de Nabucco, el himno oficioso de Italia.

Al menos, cuando nuestra libertad se ve injustamente limitada, siempre nos queda cantar, posiblemente el medio menos natural de expresanos y sin embargo el que más cerca llega al alma.

Ve pensamiento, con alas doradas

pósate en las laderas y en las colinas,

donde tibias y suaves emanan

las  dulces esencias de la tierra natal

Aliphant DLXV
Aliphant DLXV, Aliphant’s Nabucco

CALENDARIO ALIPHANT JUNIO 2013

El rey neo-babilonio Nabucodonosor II, para los amigos y Verdi, Nabucco, fue una de las figuras emblemáticas de nombre largo de la antigüedad, como Teglatfalasar III, pero en pronunciable. Los relatos bíblicos lo relacionan con el gran profeta Daniel, que aparte de la capacidad de interpretación de sueños, tenía un nombre muy bonito –no puede decirse lo mismo de los anteriores.

Se considera que Nabucodonosor fue el gran alcalde de Babilonia, constructor de los célebres jardines colgantes, la Maravilla del Mundo que había que regar y de las espectaculares murallas que incluían las puertas de Ishtar, ahora repartidas por museos de medio mundo.

CALENDARIO ALIPHANT JUNIO 2013
CALENDARIO ALIPHANT JUNIO 2013

Junio de 2013

Ópera:

Nabucco (Verdi, 1841)

Viñeta:

Aliphant DLXV

Calendario:

Cada semana es representada por una rama colgante con flores como días, de izquierda a derecha y de arriba a abajo. Los domingos son las flores rojas.

Aliphant’s Die Walküre

Una mujer alemana, fría e inteligente se convierte por la confianza de su antecesor en la mujer más poderosa del mundo. Pero incluso con todo su poder deberá elegir entre cumplir estrictamente su deber y mantener su puesto y su estatus indefinidamente o apostar por una estrategia que a la larga debería salvarnos a todos, aunque para ello deba sacrificar para siempre el apoyo de los suyos.

Todo esto contaba Richard Wagner en 1870 en la segunda entrega de la Tetralogía del Anillo: La Valquiria. A pesar de la celebérrima cabalgata del tercer acto, el título está en singular. (El plural de ‘die Walküre’ sería ‘die WalKüren’). La palabra, del nórdico antiguo significaría “la que elige a los muertos”, debido a la extraña aficion de estas doncellas de Odín/Wotan por recorrer los campos de batalla para escoger a los héroes caídos y llevarlos al banquete perpetuo del Valhalla.

 

Por los trapicheos de Wotan para construirse el Valhalla, el universo se ve encaminado irreversible al Ragnarok, el fin del mundo nórdico o como se dice en Islandia, “el día de cobro de aquellos avarientos inversores europeos”. No obstante, tiene un plan B: si un héroe libre de pactos con sus enemigos actuara según sus intenciones, estaría a tiempo de salvar la parte de la biosfera que usa zapatos. Para ello, une una pareja de alta cuna, Sigmund y Siglinde que tienen tanto en común y se tienen en tan alta estima que resultan ser gemelos separados al nacer, pero no como Schwarzenegger y Danny de Vito; más parejos, si cabe.

 

Lo que, aparentemente sería de lo más normal entre los guepardos del Serengeti, no acaba de cuajarle a Fricka, esposa de Wotan y diosa del matrimonio y la moral y éste accede a destruir su obra  amenazado a dormir en el sofá del Valhalla hasta el Ragnarok.  Tras confiar su dilema a la más querida de sus hijas valquirias, Brunilda, dejará en sus manos la responsabilidad de destruir a Sigmund, condenando por ello a la Humanidad, o de salvar a Sigmund, a la Humanidad y a los dioses, pero perdiendo su puesto de trabajo en la administración y su inmortalidad con todas las retribuciones por antigüedad acumulada.

 

Como la cosa no andaba tan mal por esos tiempos, se toma todos los moscosos de vez y se dispone a salvar a Sigmund en su batalla, por lo que el mismo Wotan, dolorido por los muelles del sofá y la actitud desobediente de su hija, clava su lanza en el héroe y castiga a la valquiria casándola con el primero que aparezca. Al final, se apiada de ella, menos mal, y decide dormirla en un círculo de fuego que sólo un bombero o un temerario pueda atravesar.

 

De la relación incestuosa con Sigmund,  Siglinde, que fallece en el parto, dará a luz a Sigfrido, el héroe que no conoce el miedo, ni la vergüenza, ni los semáforos, y se parece por igual a su padre y su madre, y traerá el equilibrio a la Fuerza,  pero eso es otra ópera.

 

La música más célebre de Wagner es sin duda la atronadora Cabalgata de las Valquirias que inunda el acto tercero y ha sido utilizada como himno de batalla en contiendas reales y ficticias. Tal vez la más singular sea su versión de Apocalypse Now, donde los corceles voladores de las doncellas guerreras son sustituidas por los helicópteros de la unidad aerotransportada o de caballería aérea en la Guerra de Vietnam.

Aliphant DLVIII
Aliphant DLVIII. Aliphant’s Die Walküre

 

 

Aliphant’s Rigoletto

La segunda ópera más interpretada de Verdi, es Rigoletto, estrenada en 1851 y perteneciente al popular subgénero de las óperas de payasos asesinos.

El argumento es original de Víctor Hugo, de su obra censurada “Le Roi s’amuse”, en la corte de un libertino Francisco I. (Nota: si lleva numeral, no es el Papa actual). El protagonista es el bufón Rigoletto, que podría traducirse como “Graciosete”, por lo que mejor no traducirlo.  Por la censura austrohúngara (hecho, Sr. Berlanga), Verdi trasladó la acción de la Francia renacentista al olvidado Ducado de Mantua, donde el árbol genealógico la otrora poderosa familia Gonzaga había secado sus últimos brotes germinales y no había riesgo de querellas, ni de brotes verdes.

Rigoletto es un bufón de oficio que, por su humor corrosivo, se granjea el beneplácito de su Duque protector y el rencor y la envidia del resto de la perniciosa corte ducal. Como casi todo gran humorista, excepto tal vez Chuck Norris,  en su celosa vida privada oculta un inmenso dolor, en su caso  por su viudedad, y vive solo con una hija adolescente que vigila como el último vínculo por el que merece la pena seguir en aquel valle de lágrimas.

Como el Duque tiene tal afinidad por el par de cromosomas X que aseguraría la perpetuación de la especie por varios siglos, Rigoletto oculta la existencia de su vástago como los concursantes de Gran Hermano esconden cualquier atisbo de actividad neuronal. Como consecuencia lógica según cualquier narrativa, no tardará ni medio acto en caer en las garras del regidor mantovano y ser deshonrada ante el estupor del bufón.

La vergüenza clama “vendetta”, y Rigoletto planeará un retorcido plan de los que sólo pueden acabar en tragedia o en historia basada en hechos reales de la televisión de sobremesa.

Ante el temor de Verdi de que su obra tuviera una difusión verbal anticipada – la piratería estaba en una fase incipiente- limitó el número de partituras al mínimo e incluso hasta apenas unos días antes del estreno no dejó ver al tenor la famosa aria “La donna è mobile”. Al día siguiente, media Italia silbaba la famosa tonada sobre la presunta –sólo presunta- volubilidad femenina.

Aliphant DLI. Aliphant's Rigoletto
Aliphant DLI. Aliphant’s Rigoletto