Archivos de la categoría Olimpiadas

Serie Olímpica XIX: Barbados

 

Según la RAE, la diferencia entre barbado y barbudo, es que la pilosidad facial del segundo es superior. Un barbado es aquel que cuenta entre sus preciadas posesiones con una barba y un barbudo es quien disfruta de ella sin avaricia. Un barbado es también cada uno de los vástagos que brotan de las raíces de una planta, y al descolgarse las raíces aéreas de los ficus por los acantilados de una isla caribeña, le dieron el nombre de Barbados.

 

Barbados se independizó del Reino Unido en 1966, aunque Isabel II se mantuvo como su soberana dentro de la Commonwealth, ha participado en 13 juegos de verano y ganado una única medalla de bronce en la carrera de los 100m, siguiendo la tradición de los velocistas caribeños.

 

La bandera de Barbados separa dos franjas de azul ultramarino por una banda de oro que guarda un tridente con el mango partido, símbolo de la ruptura con el poder colonial el tridente de Britannia, emblema del Imperio naval británico, entre otras cosas.

 

El dialecto del inglés local es el Bajan creole, del que se extrae un proverbio de amplio calado: wuh ain’ see you, ain’ pass you. “Aunque creas que has esquivado algo, puede ocurrirte más tarde”.

Serie Olímpica XIX. Barbados
Aliphant DCCXXXII Serie Olímpica XIX. Barbados

 

Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba

Kon ta bai ku bo?

Para esta viñeta de la serie olímpica, estimado lector, es necesario emprender un económico viaje imaginativo a las islas infestadas de piratas en los dominios del mar Caribe. Dominios de internet, se entiende. Corría el año 1.986 y la isla de Aruba, perteneciente al archipiélago ABC junto a Bonaire y Curaçao se independizó de la administración de las Antillas Holandesas para formar una entidad propia dentro del Reino de los Países Bajos.

 

 

Por la parte olímpica se termina pronto: no hay medallistas arubanos desde que participan por su cuenta; pero eso sí, pueden quejarse en su propia lengua oficial, el papiamento. Los lingüistas identifican el origen de esta lengua criolla en el portugués de los primeros conquistadores que llegaron a esta zona, pero la cercanía a Venezuela y la influencia del español es bastante más clara que la lusa, así que se define como lengua de origen ibérico, en el sentido moderno. De ibéricos en el sentido antiguo apenas queda el bronce de Botorrita, el plato de embutidos más caro de la carta de un bar y un plantel cinematográfico de jugadoras de fútbol que sumarían varios miles de años. Se rumorea que alguna frecuentaba la peluquería de la Dama de Elche.

 

El papiamento es una de las pocas lenguas del mundo que usa a la vez tonos y acentos silábicos, lo que se explica por una fuerte relajación de sus fonemas finales que haría que todo sonara igual de no forzarse estos recursos de frecuencia e intensidad. Buena parte del vocabulario es hispano-luso, pero los verbos monosilábicos suelen ser de origen neerlandés, aunque, a diferencia de las lenguas madres, no hay flexión verbal y los matices temporales y modales se expresan con partículas antes del verbo. ¿Qué todavía no queda claro como suena? Pues aquí está la nueva página de Aliphant en papiamento:

Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba
Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba

Especial Sochi 2014

Desde los juegos muniqueses de 1972 en los que el perro salchicha Waldi irrumpió en el merchandising olímpico, las mascotas han llenado un vacío que probablemente antes no existía. Mención aparte merecen las dos insignias de los dos juegos de la Guerra fría, el osito Misha, de Moscú’80, creado por el ilustrador de cuentos Chizhikov y protagonista de una conocida serie japonesa, y el águila Sam, de Los Ángeles’84, diseñado por los estudios Disney, así como el resto de la parafernalia olímpica de ese año.

 

Tras años de incertidumbre estética, el principal comentario de las mascotas de Sochi 2014 es que parecen normales, léase “convertibles en peluche sin que un niño se saque un ojo”. Son las primeras elegidas por votación popular una vez eliminados elementos, que el sentido común de la Madre Rusia filtraría, como el hipnosapo peludo que ganó las primeras encuestas.  El leopardo de las nieves protegido por Putin, la liebre y el oso polar llegaron de la mano de Ded Maroz, el Santa Claus eslavo, que fue retirado de la lista cuando  descubrieron que los derechos de propiedad de los símbolos olímpicos pasan para siempre al COI. De no darse cuenta, las futuras navidades rusas hubieran financiado los gastos de representación de los miembros del comité, famosos por su reticencia a la austeridad e interés por la participación masiva.

 

Aliphant DCI
Aliphant DCI. Especial Sochi 2014

Armenia

բարի եկար,

 

Armenia es uno de esos lugares que toda la comunidad internacional conoce por un nombre diferente al que usa internamente como nación, que es Hayastán. Es como su nombre artístico, pero en casa los armenios son hayastaníes de toda la vida. A mucha honra guardan en sus fronteras el monte Ararat, que es el pico en el que varó el arca de Noé sin coste alguno de amarre. Técnicamente, no había quedado nadie con vida para cobrarle, pero de haber sobrevivido un funcionario del puerto, hubiera bastado con soltarle las fieras en fila de a dos.

 

Presuntamente oriundos del pequeño país caucásico son los armiños, Mustela erminea, y de ahí su nombre. En inglés, la alimaña de suave pelo es stoat, pero cuando se trata de la textura de armiño heráldico o forro, que imita un fondo cubierto por sus pieles en fase invernal, se usa la palabra ermine. Siguiendo la historia bíblica, todos los animales del arca, en teoría, todos los que no hubieran sido capaces de sobrevivir en el agua excepto la pareja de dragones, grifos, unicornios y políticos honrados que optaron por esperarse a la siguiente, salieron de Armenia, ergo todos los bichos terrestres serían, bajo esta hipótesis, armiños. Algo no cuadra en todo esto.

 

Los armenios hablan su propia lengua indoeuropea diferenciada en dos dialectos, oriental y occidental, y cuentan con su propio alfabeto, del que hay muestras en la viñeta. Tiene 36 letras inspiradas en el griego, el siríaco y las recetas de algún médico persa con prisa montando un camello cojo.

 

A efectos olímpicos, el reciente equipo armenio ha cosechado 12 medallas en 10 juegos, 1 de ellas de oro, lo que lleva su índice de Coubertin a -1, rayando ya lo indeseable.

 

Aliphant DXCVI
Aliphant DXCVI

Serie Olímpica X. Argentina

Aunque a primera vista, pudiera pensarse que el nombre de Argentina fue elegido por la voluntad más que altruista de quedar en segundo lugar en cualquier competición deportiva, 18 medallas de oro olímpicas contradicen al menos el resultado y posiblemente, dicha voluntad. Su índice de espíritu olímpico es de -0.28 coubertinos, gracias al boxeo, principalmente y a que el pato, el deporte nacional, una especie de béisbol a caballo con antecedentes de manipulación avícola, no entra en esta competición.

 

La República de Argentina es de plata, por herencia del Virreinato del Río de la Plata si bien sus colores nacionales no pueden ser más monárquicos. La Orden de Carlos III, otorgada a las personalidades que hayan servido con especial dedicación a los intereses de España y/o a todos los ex ministros, lleva una banda con los colores tradicionales de la familia real Borbón,  celeste-blanco-celeste. De ahí que sea fácil confundir a simple vista a nuestros políticos con los argentinos. Cuando por la invasión napoleónica Fernando VII y su familia fueron secuestrados por los franceses, el movimiento de resistencia en América tomó sus colores frente a los de la impuesta monarquía de José Bonaparte, que mantuvo la enseña roja y gualda. Como la gente suele coger cariño a las prendas usadas, los súbditos del Virreinato de Río de la Plata  reutilizaron la albiceleste durante la contienda por la  independencia de la metrópoli, nuevamente bajo Fernando VII y tras varias fases, dos nuevos estados, Argentina y Uruguay conservaron en sus banderas los colores. Como vínculo con su pasado precolonial, añadieron a las banderas el Sol de Mayo, que representa al dios inca Inti.

 

En la actualidad, en pleno apogeo de su civilización, Argentina cuenta con su propia reina (Máxima de los Países Bajos), un papa (Francisco) y un jugador de fútbol deificado en vida (Maradona).

 

Chau, pibes y minas!

 

Argentina
Aliphant DLXXX. Serie Olímpica X. Argentina

Serie Olímpica IX: Argelia

Prácticamente en todos los idiomas -incluido el árabe clásico original- Argelia se conoce como una variante de la forma Algeria, con las consonantes l y r en orden inverso que en español. El origen de esta metátesis es muy antiguo, hay pruebas del siglo XIII y se produce también en portugués como un vestigio de la rivalidad entre pueblos navegantes que durante centurias pelearon por el control de los puertos del norte de África, en concreto, por la plaza de Argel o Al-Jazair, “Las islas”, que dieron finalmente nombre al país.  Las lenguas de otros pueblos sin  contacto directo mantienen, generalmente en eras ya modernas, el orden árabe donde al- es simplemente el artículo, salvo que obtuvieran este toponímico a través del español o el portugués, como en el amerindio náhuatl y el ladino o judeoespañol. En el occitano del sur de Francia y del Valle de Arán, quedó como Argeria así como en aquellas lenguas orientales que no distinguen fonemas diferentes para la r y la l.

De la participación olímpica de Argelia, se extraen sus escasos 0,48 coubertinos -recordando: Nº Coubertinos = log10 (Número de Medallas Ponderadas/Número de Participaciones). Las cinco medallas de oro repartidas entre atletismo y lucha están plenamente justificadas: quien no sabe pegar tiene que saber correr y viceversa.

 

La bandera del país más grande de África reúne símbolos tradicionales otomanos como la media luna y la estrella y el verde panislámico desde su independencia de Francia en 1962, aunque su diseño podría haberse originado en el siglo XIX. Siglos atrás, los temidos piratas de Berbería o berberiscos que azotaron las costas del Mediterráneo e incluso mantuvieron cautivo a Cervantes cinco años en Argel, capturaron al héroe superviviente de Lepanto y a su hermano en la Costa Brava y no aceptaron menos de 500 escudos por su liberación, que acabaron pagando los monjes trinitarios, una orden mendicante especializada en el pago de rescates. Los descendientes de aquellos esclavos menos afortunados forman una curiosa comunidad hoy en día completamente argelina, pero de rasgos caucásicos que difieren de la gran mayoría árabe-bereber.

Argelia
Aliphant DLXXVIII: Serie Olímpica IX. Argelia

Serie Olímpica VIII. Arabia Saudí/125 Aniversario de Lawrence de Arabia

¿Cuál es el secreto de la felicidad? Los matemáticos, gremio risueño donde los haya, saben cuándo es un número feliz. A saber, si iterativamente el cuadrado de los dígitos que componen un número suman la unidad, o si tras varias iteraciones sobre su resultado se alcanza el uno, los matemáticos consideran que se trata de un número feliz. Los números felices no son por desgracia habituales, a pesar de ser su cantidad infinita; sólo el 15,5% de los números entre 1 y 10 elevado a 122 son felices. A pesar de que la cantidad de felicidad es ilimitada, sólo hay diez elevado a ochenta átomos en el universo observable, por lo que si numeráramos todos los átomos del universo conocido, nos hallaríamos a cuarenta y dos órdenes de magnitud por debajo de la cifra con la frecuencia indicada. Pero siendo generosos, que es otra vía para conseguir la felicidad, es cuestión de administrar bien diez elevado a setenta y nueve átomos.

Un cuerpo humano tiene menos de 10 elevado a veintiocho átomos, Por descontado que algunos cuerpos tienen mejor ordenados los átomos que otros, pero no por ello hay que disgustarse. Si estamos solos en el Universo, hay felicidad para 10 elevado a cincuenta y un seres humanos y somos apenas siete mil millones. Podemos ser plenamente felices hasta el último átomo de nuestro ser e incluso dejar que sean felices nuestros animales domésticos, nuestras plantas preferidas y algunos matemáticos, si así lo evalúan.

Un número feliz es el 103. (1×1 + 0x0 +3×3 =10; 1×1 + 0x0 = 1). Además es primo; siempre la inocencia se ha llevado de la mano con la felicidad. Es el número atómico del Lawrencio, elemento en honor al físico E. O. Lawrence, con una esperanza de vida de 216 minutos en su mejor isótopo, – el elemento, es decir, el átomo- , precisamente lo que dura la película en honor a T.E, Lawrence, otro Lawrence contemporáneo suyo, mucho más conocido como Lawrence de Arabia. En este momento suele sonar una banda sonora.

Lawrence de Arabia, posiblemente el británico más raro de ese momento concreto de la Historia, unificó épicamente las distintas tribus árabes contra el Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, dando lugar a un perfil de aventurero que la prensa aliada encumbró como uno de los héroes míticos de la Gran Guerra. De no haber fallecido en un accidente de moto que, por evitable, condujo al primer uso obligatorio del casco, hubiera tal vez cumplido 125 años en agosto, pues como él mismo decía, sólo una bala de oro podría matarle. Bastante más caro que un hombre-lobo.

Arabia Saudita, a pesar de su tradición de varios siglos, se formó como el reino actual en 1932 y en sus diez apariciones en los Juegos Olímpicos ha conseguido una medalla de plata y dos de bronce, lo que da un nivel de espíritu olímpico nada desdeñable de 4,42 coubertinos. Su bandera, con el verde tradicional del Islam tiene un uso muy restringido debido a que incorpora la profesión de fe de la shahada en caligrafía árabe thuluth. Al tratarse de un texto sagrado con el nombre de Allah, la bandera no puede ondear a media asta, ni ser colocada de forma vertical o tener una inversión en el reverso. Tampoco se puede aplicar a productos como camisetas, pegatinas o balones de fútbol. La espada de Ibn Saud, el fundador de la disnastía saudí subraya el texto religioso, como señal de victoria del Guardian de las Dos Sagradas Mezquitas, de la Meca y Medina.

Recapitulando todo esto, como decía cierta hechicera de nombre de mosquetero y bañador de Obregón, no se olviden de ser felices. Que de ser primos, ya nos sé si nos libraremos.

Aliphant DLXXII
Aliphant DLXXII: Serie Olímpica VIII, Lawrwnce de Arabia

SERIE OLÍMPICA VII. ANTIGUA y BARBUDA

SERIE OLÍMPICA VII. ANTIGUA y BARBUDA

El pequeño grupo del archipiélago caribeño de las Islas de Barlovento, se compone, lógicamente, de las islas de Antigua y Barbuda, ambas bautizadas por Colón en su segundo viaje. A pesar de su nombre, como colonia del Imperio Británico ha mantenido las muy británicas costumbres de jugar al cricket, hablar algo similar al inglés y cantar “God Save the Queen” a su soberana, Isabel II. El himno antiguano, no obstante, nunca sonó en unos juegos para honrar al país de un medallista.

Ahora bien, existe una tercera isla, la Isla de Redonda, que para la imaginación de unos cuantos novelistas españoles e ingleses se constituyó en el reino que actualmente regenta Su Majestad Don Xavier, más conocido como R en la RAE o simplemente como el novelista y traductor Javier Marías. Sus súbditos son apenas unas pocas cabras que malviven de los pocos hierbajos que allí crecen  y su autoridad si bien de corte absolutista, todo lo absolutista que se puede ser con unas cabras,  está siendo disputada por otros autores que no ven legítima la cesión a dedo del anterior Rey Juan II.

Durante el interregno de Juan Pablo II a Benedicto XVI, con el Cardenal Martínez Somalo como camarlengo, hubo al menos  otros tres jefes de estado españoles simultáneos, incluyendo el obispo de Urgell como copríncipe de Andorra, el Rey de España y, como se ha explicado, Su Muy Literaria Majestad, Xavier Rey de Redonda.

Aliphant DLXVII
Aliphant DLXVII. Serie Olímpica VII. Antigua y Barbuda

Serie Olímpica VI: Angola

Aunque el japonés Jiroemon Kimura suene a gato cósmico o ente digievolucionable, dejó de ser el decano de la humanidad hace apenas unas horas;  oficialmente, fue el último caballero del siglo XIX, a sus respetables 116 años, en plena segunda adolescencia. Volverán a ser las damas las que lideren el palmarés de la longevidad por bastante tiempo, ya que el nuevo hombre más viejo del mundo, un canadiense, apenas cumplió los 111. Y de decano a mecano:

 

Si Mecano equiparaba Hawaii y Bombay, no hay menor motivo para comparar Andorra y Angola, que tienen más letras en común. A pesar de ser Angola 2663 veces más grande que Andorra y tener una poblacion 263 veces mayor, comparten el mismo lema , “Virtus Unita Fortior”, el poder unido es más fuerte, lo que implicaría que no es una cuestión de tamaño, sino de escasez de latinajos. Otro punto interesante en común, es su palmarés olímpico por inaugurar.

La bandera del país procede de la del partido en el poder, la anterior del África Occidental Portuguesa, vigente hasta 1975, añadía a la enseña de Portugal un vistoso escudo con fauna africana: un elefante y una cebra, nada que no pueda aparecer en una viñeta. Aunque de hecho, son las armas actuales las que aparecen en esta. Y un elefante. Y una hormiga cebreada.

Aliphant DLXVI
Aliphant DLXVI

 

Serie Olímpica V. Andorra

Aliphant DLXIV. Serie Olímpica V: Andorra

La presente entrega de la serie olímpica es de inspiración claramente andorrana, o, si hay algún médico en la sala, andorroide.

El equipo olímpico de Andorra, aunque ligeramente inferior en número a sus fuerzas armadas que suman una docena de efectivos permanentes, no tiene nada que envidiarles en cuanto a victorias se refiere. Absolutamente nada. No hay medallas en su palmarés y la doble protección hispano-francesa ha mantenido al enclave pirenaico a salvo de conflictos bélicos desde la Edad Media. No obstante, no dio por terminada la Primera Guerra Mundial hasta 1958. La razón es que nadie se acordó del pequeño país en la firma del Tratado de Versalles.

Un caso único de coprincipado,  San Marino es otra duarquía pero sus dos capitanes regentes gobiernan una república, Andorra tiene como jefes de estado ex officio al Presidente de la República francesa y al Obispo de la Seo de Urgel, por parte de España. No siempre tuvo dos grandes adalides, pero estos vecinos crecieron hasta convertirse en los países que conocemos actualmente. Si mientras el poder religioso quedó siempre en manos del obispo español, el poder terrenal fue pasando del condado de Foix, a los reyes y emperadores de Francia a través de los monarcas de la Navarra francesa.

En 1933, un lituano llamado Boris Skosyrev se autoproclamó Rey de Andorra con la ayuda del Consejo General de la Casa de Vall, a cuyos miembros prometió los enormes ingresos de un invento moderno llamado turismo. Francia se desentendió del asunto y pasaron algunos días, pero cuando Boris  le declaró la guerra al copríncipe de Urgel, el Obispo le envió sus tropas  compuestas por cuatro miembros de la Guardia Civil y un sargento, que le aplicaron La Ley de Vagos y Maleantes y terminaron expulsándole a Portugal.

Si el movimiento revolucionario vividor de Boris no cuajó en la sociedad, se cree que fue el primero en plantar tabaco en Andorra y originar esa nueva fuente de ingresos. En 1944 se pierde la pista del intrépido aventurero, tal vez víctima del campo de concentración de Rieucross.

Aliphant DLXIV
Aliphant DLXIV. Serie Olímpica V. Andorra

Serie Olímpica IV: Alemania

Seguimos con la serie olímpica. En la marcha atlética se premia la constancia, pero si saltas algo, te penalizan. La siguiente delegación es la alemana (o alemanas, según se mire).

 

 

Aliphant DLI. Serie Olímpica IV. Alemania

Servus,

Con un escalofriante índice medio de -1 coubertino, alguien no explicó a los alemanes, que no hacía falta llevarse todas las medallas, que son simbólicas, que no siempre son de metal bueno, ni es preciso construirse un trono con ellas. Únicamente los devaneos de su historia en el siglo XX distorsionaron su cadena de triunfos, presentando a los atletas alemanes bajo los equipos del Imperio alemán, República de Weimar, Tercer Reich, la RFA, la RDA el protectorado francés del Saar  el equipo unificado alemán y por último, la Alemania reunificada.

El equipo de Saar, la región controlada por Francia tras la Segunda Guerra Mundial,  fue el único que no cedió a la presión y participó en unos juegos sin acaparar medallas. Pero cuando volvió a integrarse a la Alemania ocidental se acabó el espíritu deportivo.

Alemania celebró los juegos en tres ocasiones:  Berlín y Garmisch-Partenkirchen, 1936 y Munich, 1972. Fueron unos juegos históricos por asuntos que poco tuvieron que ver con lo deportivo, pero también tuvieron sus estrellas en el plano de la competición.

 

El emblema actual de Alemania, recuperó la bandera de la República de Weimar prohibida por el Tercer Reich, que optaba más por motivos hindúes en los imperiales rojo-blanco-negro. El águila alemana es un símbolo de nobleza, “Adler” es águila en alemán, “edel” y “adelig” son palabras para  “noble”. Procede del Sacro Imperio Romano-Germánico y por tanto  del Imperio romano.

 

Para la edición alemana de Aliphant, no DUDEN en consultar en http://www.aliphant.es/indexDEU.htm

 

Grüsse,

 

Daniel

SERIE OLÍMPICA III: Albania

Tungjatjeta!

 

Al más puro espíritu de Coubertin, la selección olímpica albanesa mantiene su vitrina de medallas a estrenar, a pesar de sus múltiples participaciones en varias especialidades, de verano e invierno.

 

Por muy nórdico que parezca, el primer héroe de la causa albanesa fue el noble Skanderbeg, lo que en turco significaba simplemente, el Señor Alejandro, y las armas de su familia, un águila negra bicéfala sobre fondo rojo, incluyendo un curioso yelmo con una cabeza de cabra forman parte del escudo albanés desde el siglo XV. La primera Guerra Mundial liberó a Albania del Imperio Otomano y la convirtió en un protectorado italiano cuyo presidente se autoproclamó primer Rey de Albania, Zog I. No obstante, la albanesa más famosa de todo los tiempos nació en Skopje, actual Macedonia, vivió en Irlanda donde se cambió el nombre por Teresa al tomar los hábitos, y en todo el planeta fue conocida por su ciudad adoptiva, Calcuta.

Aliphant DXLII

Aliphant DXLII Serie Olímpica III. Albania

Serie Olímpica: Afganistán

Si bien la trayectoria olímpica del equipo afgano ha disfrutado de suerte pareja bajo varias banderas, las dos únicas medallas de bronce obtenidas en sus 13 intervenciones le dan un ventajoso índice de espíritu olímpico o coubertino de 6,479.

Por otra parte, el monstruo de Gila (Heloderma suspectum), es una de las dos únicas especies conocidas de lagartos venenosos y si bien mide hasta 60cm, su extraordinaria lentitud hacen de esta especie un oponente nada espectacular en el combate cuerpo a cuerpo.

HERÁLDICA

El país que ha cambiado más veces de bandera en el siglo XX, ha seguido una pauta regular, la combinación tricolor negro-rojo-verde y ha sufrido una serie de cambios en sus escudos y disposiciones de los elementos. El último vigente contiene nada menos que una mezquita de oro flanqueada por dos banderas afganas con un minrab o púlpito con su propia escalera de acceso en perspectiva cónica, coronado por el takbir o texto de “Alá es Grande”, los rayos de un sol naciente y la sahada o testimonio islámico también en árabe. Dos espigas de oro entrelazadas con una cinta rodean el conjunto con la palabra Afganistán en caracteres árabes y sobre la misma el año de la independencia del país, 1298 del calendario persa. Todo el conjunto -excepto las banderas nacionales- es dorado

Aliphant DXXIX

Aliphant DXXIX. Serie Olímpica II. Afganistán

Coubertinos

Permítanme a escasos días de la inauguración de los JJ.OO. definir una nueva unidad de medida de éxito olímpico: el coubertino. Es sabido que una de las máximas del barón Pierre de Coubertin era aquello de que lo importante no era ganar, sino participar.

Así pues se define el coubertino como el logaritmo del cociente entre el número de olimpiadas a las que se asiste y el número de medallas conseguidas en las mismas. Si lo importante es participar -y no ganar- el coubertino es directamente proporcional al número de participaciones e inversamente proporcional al de los triunfos, dado que eso no es lo importante. El logaritmo permite que aquellos individuos o colectivos tan escasamente coubertinos como para ganar varias medallas por competición, tengan valores negativos. (Phelps, en base neperiana, tiene casi -2 coubertinos con sus 14 medallas en dos juegos; el ansia olímpica, es lo que le ciega).

Para todos aquellos atletas que hayan participado y no ganado, su índice de Coubertin tenderá a infinito, mientras que para los que no hayamos ni participado, ni obviamente ganado en ninguna competición, su valor se queda en un estado indeterminado. Quién sabe lo que hubiéramos podido participar y perder con todo el espíritu olímpico.

Por lo demás, y con toda la alegría de los eventos que se distribuyen temporalmente lo razonable como para no cansar demasiado, demos por inaugurada esta viñeta olímpica.

Aliphant DXXII

Aliphant DXXII. Sueño Olímpico