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Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba

Kon ta bai ku bo?

Para esta viñeta de la serie olímpica, estimado lector, es necesario emprender un económico viaje imaginativo a las islas infestadas de piratas en los dominios del mar Caribe. Dominios de internet, se entiende. Corría el año 1.986 y la isla de Aruba, perteneciente al archipiélago ABC junto a Bonaire y Curaçao se independizó de la administración de las Antillas Holandesas para formar una entidad propia dentro del Reino de los Países Bajos.

 

 

Por la parte olímpica se termina pronto: no hay medallistas arubanos desde que participan por su cuenta; pero eso sí, pueden quejarse en su propia lengua oficial, el papiamento. Los lingüistas identifican el origen de esta lengua criolla en el portugués de los primeros conquistadores que llegaron a esta zona, pero la cercanía a Venezuela y la influencia del español es bastante más clara que la lusa, así que se define como lengua de origen ibérico, en el sentido moderno. De ibéricos en el sentido antiguo apenas queda el bronce de Botorrita, el plato de embutidos más caro de la carta de un bar y un plantel cinematográfico de jugadoras de fútbol que sumarían varios miles de años. Se rumorea que alguna frecuentaba la peluquería de la Dama de Elche.

 

El papiamento es una de las pocas lenguas del mundo que usa a la vez tonos y acentos silábicos, lo que se explica por una fuerte relajación de sus fonemas finales que haría que todo sonara igual de no forzarse estos recursos de frecuencia e intensidad. Buena parte del vocabulario es hispano-luso, pero los verbos monosilábicos suelen ser de origen neerlandés, aunque, a diferencia de las lenguas madres, no hay flexión verbal y los matices temporales y modales se expresan con partículas antes del verbo. ¿Qué todavía no queda claro como suena? Pues aquí está la nueva página de Aliphant en papiamento:

Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba
Aliphant DCIX Serie Olímpica XII: Aruba

Serie Olímpica X. Argentina

Aunque a primera vista, pudiera pensarse que el nombre de Argentina fue elegido por la voluntad más que altruista de quedar en segundo lugar en cualquier competición deportiva, 18 medallas de oro olímpicas contradicen al menos el resultado y posiblemente, dicha voluntad. Su índice de espíritu olímpico es de -0.28 coubertinos, gracias al boxeo, principalmente y a que el pato, el deporte nacional, una especie de béisbol a caballo con antecedentes de manipulación avícola, no entra en esta competición.

 

La República de Argentina es de plata, por herencia del Virreinato del Río de la Plata si bien sus colores nacionales no pueden ser más monárquicos. La Orden de Carlos III, otorgada a las personalidades que hayan servido con especial dedicación a los intereses de España y/o a todos los ex ministros, lleva una banda con los colores tradicionales de la familia real Borbón,  celeste-blanco-celeste. De ahí que sea fácil confundir a simple vista a nuestros políticos con los argentinos. Cuando por la invasión napoleónica Fernando VII y su familia fueron secuestrados por los franceses, el movimiento de resistencia en América tomó sus colores frente a los de la impuesta monarquía de José Bonaparte, que mantuvo la enseña roja y gualda. Como la gente suele coger cariño a las prendas usadas, los súbditos del Virreinato de Río de la Plata  reutilizaron la albiceleste durante la contienda por la  independencia de la metrópoli, nuevamente bajo Fernando VII y tras varias fases, dos nuevos estados, Argentina y Uruguay conservaron en sus banderas los colores. Como vínculo con su pasado precolonial, añadieron a las banderas el Sol de Mayo, que representa al dios inca Inti.

 

En la actualidad, en pleno apogeo de su civilización, Argentina cuenta con su propia reina (Máxima de los Países Bajos), un papa (Francisco) y un jugador de fútbol deificado en vida (Maradona).

 

Chau, pibes y minas!

 

Argentina
Aliphant DLXXX. Serie Olímpica X. Argentina

Serie Olímpica IX: Argelia

Prácticamente en todos los idiomas -incluido el árabe clásico original- Argelia se conoce como una variante de la forma Algeria, con las consonantes l y r en orden inverso que en español. El origen de esta metátesis es muy antiguo, hay pruebas del siglo XIII y se produce también en portugués como un vestigio de la rivalidad entre pueblos navegantes que durante centurias pelearon por el control de los puertos del norte de África, en concreto, por la plaza de Argel o Al-Jazair, “Las islas”, que dieron finalmente nombre al país.  Las lenguas de otros pueblos sin  contacto directo mantienen, generalmente en eras ya modernas, el orden árabe donde al- es simplemente el artículo, salvo que obtuvieran este toponímico a través del español o el portugués, como en el amerindio náhuatl y el ladino o judeoespañol. En el occitano del sur de Francia y del Valle de Arán, quedó como Argeria así como en aquellas lenguas orientales que no distinguen fonemas diferentes para la r y la l.

De la participación olímpica de Argelia, se extraen sus escasos 0,48 coubertinos -recordando: Nº Coubertinos = log10 (Número de Medallas Ponderadas/Número de Participaciones). Las cinco medallas de oro repartidas entre atletismo y lucha están plenamente justificadas: quien no sabe pegar tiene que saber correr y viceversa.

 

La bandera del país más grande de África reúne símbolos tradicionales otomanos como la media luna y la estrella y el verde panislámico desde su independencia de Francia en 1962, aunque su diseño podría haberse originado en el siglo XIX. Siglos atrás, los temidos piratas de Berbería o berberiscos que azotaron las costas del Mediterráneo e incluso mantuvieron cautivo a Cervantes cinco años en Argel, capturaron al héroe superviviente de Lepanto y a su hermano en la Costa Brava y no aceptaron menos de 500 escudos por su liberación, que acabaron pagando los monjes trinitarios, una orden mendicante especializada en el pago de rescates. Los descendientes de aquellos esclavos menos afortunados forman una curiosa comunidad hoy en día completamente argelina, pero de rasgos caucásicos que difieren de la gran mayoría árabe-bereber.

Argelia
Aliphant DLXXVIII: Serie Olímpica IX. Argelia

Serie Olímpica VIII. Arabia Saudí/125 Aniversario de Lawrence de Arabia

¿Cuál es el secreto de la felicidad? Los matemáticos, gremio risueño donde los haya, saben cuándo es un número feliz. A saber, si iterativamente el cuadrado de los dígitos que componen un número suman la unidad, o si tras varias iteraciones sobre su resultado se alcanza el uno, los matemáticos consideran que se trata de un número feliz. Los números felices no son por desgracia habituales, a pesar de ser su cantidad infinita; sólo el 15,5% de los números entre 1 y 10 elevado a 122 son felices. A pesar de que la cantidad de felicidad es ilimitada, sólo hay diez elevado a ochenta átomos en el universo observable, por lo que si numeráramos todos los átomos del universo conocido, nos hallaríamos a cuarenta y dos órdenes de magnitud por debajo de la cifra con la frecuencia indicada. Pero siendo generosos, que es otra vía para conseguir la felicidad, es cuestión de administrar bien diez elevado a setenta y nueve átomos.

Un cuerpo humano tiene menos de 10 elevado a veintiocho átomos, Por descontado que algunos cuerpos tienen mejor ordenados los átomos que otros, pero no por ello hay que disgustarse. Si estamos solos en el Universo, hay felicidad para 10 elevado a cincuenta y un seres humanos y somos apenas siete mil millones. Podemos ser plenamente felices hasta el último átomo de nuestro ser e incluso dejar que sean felices nuestros animales domésticos, nuestras plantas preferidas y algunos matemáticos, si así lo evalúan.

Un número feliz es el 103. (1×1 + 0x0 +3×3 =10; 1×1 + 0x0 = 1). Además es primo; siempre la inocencia se ha llevado de la mano con la felicidad. Es el número atómico del Lawrencio, elemento en honor al físico E. O. Lawrence, con una esperanza de vida de 216 minutos en su mejor isótopo, – el elemento, es decir, el átomo- , precisamente lo que dura la película en honor a T.E, Lawrence, otro Lawrence contemporáneo suyo, mucho más conocido como Lawrence de Arabia. En este momento suele sonar una banda sonora.

Lawrence de Arabia, posiblemente el británico más raro de ese momento concreto de la Historia, unificó épicamente las distintas tribus árabes contra el Imperio Otomano en la Primera Guerra Mundial, dando lugar a un perfil de aventurero que la prensa aliada encumbró como uno de los héroes míticos de la Gran Guerra. De no haber fallecido en un accidente de moto que, por evitable, condujo al primer uso obligatorio del casco, hubiera tal vez cumplido 125 años en agosto, pues como él mismo decía, sólo una bala de oro podría matarle. Bastante más caro que un hombre-lobo.

Arabia Saudita, a pesar de su tradición de varios siglos, se formó como el reino actual en 1932 y en sus diez apariciones en los Juegos Olímpicos ha conseguido una medalla de plata y dos de bronce, lo que da un nivel de espíritu olímpico nada desdeñable de 4,42 coubertinos. Su bandera, con el verde tradicional del Islam tiene un uso muy restringido debido a que incorpora la profesión de fe de la shahada en caligrafía árabe thuluth. Al tratarse de un texto sagrado con el nombre de Allah, la bandera no puede ondear a media asta, ni ser colocada de forma vertical o tener una inversión en el reverso. Tampoco se puede aplicar a productos como camisetas, pegatinas o balones de fútbol. La espada de Ibn Saud, el fundador de la disnastía saudí subraya el texto religioso, como señal de victoria del Guardian de las Dos Sagradas Mezquitas, de la Meca y Medina.

Recapitulando todo esto, como decía cierta hechicera de nombre de mosquetero y bañador de Obregón, no se olviden de ser felices. Que de ser primos, ya nos sé si nos libraremos.

Aliphant DLXXII
Aliphant DLXXII: Serie Olímpica VIII, Lawrwnce de Arabia

Serie Olímpica VI: Angola

Aunque el japonés Jiroemon Kimura suene a gato cósmico o ente digievolucionable, dejó de ser el decano de la humanidad hace apenas unas horas;  oficialmente, fue el último caballero del siglo XIX, a sus respetables 116 años, en plena segunda adolescencia. Volverán a ser las damas las que lideren el palmarés de la longevidad por bastante tiempo, ya que el nuevo hombre más viejo del mundo, un canadiense, apenas cumplió los 111. Y de decano a mecano:

 

Si Mecano equiparaba Hawaii y Bombay, no hay menor motivo para comparar Andorra y Angola, que tienen más letras en común. A pesar de ser Angola 2663 veces más grande que Andorra y tener una poblacion 263 veces mayor, comparten el mismo lema , “Virtus Unita Fortior”, el poder unido es más fuerte, lo que implicaría que no es una cuestión de tamaño, sino de escasez de latinajos. Otro punto interesante en común, es su palmarés olímpico por inaugurar.

La bandera del país procede de la del partido en el poder, la anterior del África Occidental Portuguesa, vigente hasta 1975, añadía a la enseña de Portugal un vistoso escudo con fauna africana: un elefante y una cebra, nada que no pueda aparecer en una viñeta. Aunque de hecho, son las armas actuales las que aparecen en esta. Y un elefante. Y una hormiga cebreada.

Aliphant DLXVI
Aliphant DLXVI

 

Serie Olímpica: Afganistán

Si bien la trayectoria olímpica del equipo afgano ha disfrutado de suerte pareja bajo varias banderas, las dos únicas medallas de bronce obtenidas en sus 13 intervenciones le dan un ventajoso índice de espíritu olímpico o coubertino de 6,479.

Por otra parte, el monstruo de Gila (Heloderma suspectum), es una de las dos únicas especies conocidas de lagartos venenosos y si bien mide hasta 60cm, su extraordinaria lentitud hacen de esta especie un oponente nada espectacular en el combate cuerpo a cuerpo.

HERÁLDICA

El país que ha cambiado más veces de bandera en el siglo XX, ha seguido una pauta regular, la combinación tricolor negro-rojo-verde y ha sufrido una serie de cambios en sus escudos y disposiciones de los elementos. El último vigente contiene nada menos que una mezquita de oro flanqueada por dos banderas afganas con un minrab o púlpito con su propia escalera de acceso en perspectiva cónica, coronado por el takbir o texto de “Alá es Grande”, los rayos de un sol naciente y la sahada o testimonio islámico también en árabe. Dos espigas de oro entrelazadas con una cinta rodean el conjunto con la palabra Afganistán en caracteres árabes y sobre la misma el año de la independencia del país, 1298 del calendario persa. Todo el conjunto -excepto las banderas nacionales- es dorado

Aliphant DXXIX

Aliphant DXXIX. Serie Olímpica II. Afganistán

Serie Olímpica I: Grecia

Siguiendo el espíritu olímpico de este año y aprovechando que quedan casi 4 años para los próximos juegos, abrimos una nueva miniserie de vexilología deportiva que puede durar toda la olimpiada, entendiéndola en su sentido original de periodo entre juegos.

Como ni siquiera la decana de la humanidad, Besse Cooper, nacida en agosto, pudo técnicamente haber asistido a los primeros juegos modernos de Atenas de abril de 1896, debemos fiarnos de las crónicas para entender que fueron un éxito rotundo digno de repetirse, nada espartano ni pírrico. Sin embargo, el muy francés Barón de Coubertin no estaba por la labor de celebrarlos siempre en Grecia, en lugar de siempre en París,  y propuso que tuvieran lugar en una sede itinerante fuera del hogar heleno, al que oficialmente no se volvería hasta 2004.  Sin embargo, la acumulación de ferias y exposiciones simultáneas empequeñecían este evento recién nacido, y los griegos consiguieron intercalar otros juegos del COI en Atenas en 1906, que posteriormente fueron desestimados en el medallero. La idea se recuperó con la separación de los juegos de invierno en Lillehammer’94.

Tras toda el agua que ha caído desde Londres 2012, Aliphant sigue con el encargo de organizar el desfile de atletas, como hiciera The Walt Disney Company en Los Ángeles’84 o casi accediera Spielberg en Pekín’08. El caso es que no está claro ya para qué Olimpiada van.

HERÁLDICA

Por tradición, Grecia abre el desfile con su bandera bicolor, basado en los colores que la dinastía Wittelsbach llevó de Baviera a Grecia, plata y azur en un tono más pálido.

Como no podía ser de otra forma, la cruz griega, la que tiene sus brazos iguales, preside el escudo heleno, generalmente monocromo o azur, con sendas ramas de laurel a cada lado. La bandera añade a la cruz blanca sobre fondo azul, 9 bandas alternadas blancas y azules que representan las 9 sílabas de lema “Elevthería i Thanatos”, Libertad o muerte, que en otras culturas se queda en “Déjame un ratito más o aguanto la respiración”.

Aliphant DXXVIII

Aliphant DXXVIII Serie Olímpica I. Grecia