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CALENDARIO ALIPHANT MARZO 2014

Tarde o temprano  los revolucionarios han de acometer reformas en los aspectos básicos de la vida o simplemente serían unos anodinos reformadores. El ataque –fallido, como cabía suponer- al calendario por parte de los soviéticos sucedió en varias fases.

En  primer lugar, la Unión Soviética acabó con el cómputo de años al viejo estilo del calendario juliano de la Iglesia ortodoxa y adoptó la corrección de fecha del Papa Gregorio, lo cual volvió a sincronizar a Rusia con el resto del mundo

La siguiente fase afectaba al descanso semanal de los trabajadores soviéticos. En lugar del domingo, se establecieron semanas de diez días con dos de descanso o de seis, con uno libre, mejorando el ratio de festivos por día trabajado. El principal inconveniente es que cada fábrica adoptaba un modelo y no venía organizado desde el Estado. Para evitar la paralización de la producción, se establecían seis turnos de días festivos con un código de colores, lo que no favorecía las tareas de grupo.

Lo único bueno es que no tenían lunes…

CALENDARIO ALIPHANT MARZO 2014
CALENDARIO ALIPHANT MARZO 2014

Marzo de 2014

Novela de Julio Verne: Miguel Strogoff (Michel Strogoff, 1876)
Viñeta: Aliphant DCVI
Calendario:

Calendario soviético tipo semana de 6 días utilizado en 1939. Los festivos se indican en una lista debajo de la tabla.

Michel Strogoff

Sdravstvuitie!

 

 

Con la que está cayendo por todas las Rusias, la siguiente novela de Verne a vapulear no podría ser otra que la gran “road movie” del XIX: “Michel Strogoff, el Correo del Zar”, de 1876. El libro narra el viaje de un whatsapp de los de antes, entre el emperador Alejandro II en Moscú y su hermano el gobernador de Siberia, en Irkutsk, a más de 5.200 verstas – kilómetros, con más pérdida de exotismo que de precisión- y con todo el kanato tártaro en rebeldía. Los tártaros o tátaros en el siglo XIX ya no eran una amenaza para el Imperio ruso, pero a efectos folclóricos ayudaba a la trama. La edición fue apoyada por el gran escritor ruso Turguenev, que dio alguna corrección a la ya de por sí detallada descripción de biblioteca de Verne. No obstante, no hay adaptaciones del cine ruso de esta novela.

 

El único punto de ciencia ficción lo aporta un giro sorprendente de la trama. Strogoff es sentenciado a la privación de su vista por quemadura con una espada al rojo, en una bárbara tortura tártara. El reo perdía hasta las pestañas, literalmente. Pero Strogoff tenía el buzón  lleno y una misión que cumplir.

S uvazheniem,

Aliphant DCVI Michel Strogoff
Aliphant DCVI Michel Strogoff

¡Ah, Venecia!

Como dijo Indiana Jones tras salir de una alcantarilla infestada de ratas flambeadas: ¡Ah, Venecia!. Mientras se propagan los rumores –posiblemente oriundos de perversos pro-británicos- sobre la reinstauración de los Estuardo católicos en un hipotético estado caledonio, es decir, euros con la efigie de Cayetana Reina de Escocia, no ha mucho tiempo, 215 años, cuando la duquesa iba todavía al instituto, en la Serenísima República coronada de Venecia, las familias nobles elegían como dux a un millonario local que costeara sus carnavales y montañas de bolitas de nocilla rellenas de avellana.  

Napoleón acabó con ese sistema centenario, pero las góndolas siguieron circulando a golpe de remo, por los canales de la ciudad ganada a la laguna y la corona ducal siguió decorando su hierro de proa o dolphin, en veneciano. El método de propulsión unilateral forzaba un diseño asimétrico de la embarcación y su tolete o fórcola, una horquilla retorcida para apoyar el remo facilita las nueve marchas o maniobras necesarias para el manejo de la nave. A pesar de su menor impacto medioambiental en el delicado ecosistema de la laguna, las góndolas producen una especie de contaminación acústica conocida como canzone italiana.

Aliphant DCIV ¡Ah, Venecia!
Aliphant DCIV ¡Ah, Venecia!

Saving Mr. Aliphant

En la historia de la animación hay una contienda de dimensiones épicas y de más de dos décadas de duración famosa por la beligerancia de sus oponentes. Más allá de la carrera entre las industrias americanas y la soviética Multfilm o de la venta de espinacas de Popeye, la pugna de los hermanos Disney por los derechos de adaptación de Mary Poppins de P.L. Travers se ha plasmado finalmente en la primera película en la que un actor, en este caso Tom Hanks, interpreta a Walt Disney como protagonista.

La soleada California de los primeros años 60 es el caldo de cultivo para una historia en la que la visión de la autora y el criterio de adaptación de los guionistas deben encontrar un equilibrio que daría lugar a una película mítica en la historia del cine. La que, probablemente, haya sido la mejor película de 2013, que se ha quedado fuera de la carrera de los Óscars, es un testimonio de las inquietudes de los creadores de sueños.

Aliphant DCIII Saving Mr. Aliphant
Aliphant DCIII Saving Mr. Aliphant

Tsade y Aypbee por Degas

El guarismo –por esta vez, con una sola erre- 600, evoca la idea de un coche entrañable y unos pasajeros valientes y compresibles. Su  expresión de cifra romana, DC, nos acerca a una editorial del mundo del cómic, a la corriente continua y a los años de nuestra era. Pero, cómo perder el tiempo con referencias chistosas simplonas cuando el protagonista de esta tira múltiplo de 25 es el mismísimo Degas!

 

 

A pesar de las evidencias, Edgar Degas sí se cambió el apellido, cansado de las burlas de los niños, de los carteros y de los niños carteros. Su verdadero nombre era Hilaire-Germain-Edgar de Gas y optó por un nombre artístico algo menos pomposo, menos inflado. Su vida dilatada -para un pintor francés del XIX- propició varios cambios de estilo, desde las pinceladas más sutiles con un uso de la luz impresionante, hasta sus brochazos impresionistas con tonos nada sutiles. Sin embargo, su temática fue continua: los interiores contemporáneos con bailarinas de ballet aparecen en más de la mitad de sus cuadros.

 

 

Aunque nunca se definía como impresionista, sus técnicas discurrían paralelas a las de los bohemios autores de su época. A diferencia de estos, gozaba del apoyo incondicional de crítica y público y sólo levantó cierta polémica en la escultura, con su célebre  “Pequeña bailarina de 14 años” en cera, vestido de tela y pelo natural, que fue descrita como simiesca o más fea que la ecografía de un pokemon –actualizando los insultos.

 

 

Por último, al cambio de centena se une el undécimo aniversario de Aliphant, que en años de elefante serían algo así como once años, por lo que, para todos aquellos sufridos lectores,  ¿qué menos que un nuevo protector de pantalla tridimensional instalable?

 

 

http://www.aliphant.es/download/artbook/artbook2014.exe

 

Feliz aniversario

 

Aliphant DC Degas
Aliphant DC Degas

 

 

El Rayo Verde

“El Rayo Verde” (Verne, 1882) narra cómo Miss Campbell, una joven erudita de la sociedad británica emprende un viaje de aprendizaje en el que ahondará en el conocimiento de sí misma e incluso encontrará a su pareja ideal. Como una roadmovie, pero sin gasolineras. Y con sus dos tíos Sam y Sib, de carabinas. Y un pretendiente buscado por los tíos. Y un pintor que se encuentran por el camino. Y un rayo verde.

 

Parte de una leyenda que cuenta que, si una persona ve el rayo verde, podrá discernir entre la vorágine de sus sentimientos y no equivocarse en materias sensibles. Infalibilidad emocional por flashazo verde. Como es habitual, los tíos más preocupados por la soltería de su sobrina que por la propia, conocen una versión distinta, en la que si dos personas ven a la vez el rayo verde, quedarán para siempre emocionalmente vinculados.

 

Como el lector puede haberse preguntado, el rayo verde es un fenómeno óptico real que se produce en condiciones muy concretas de ocultación del sol tras la línea del horizonte, generalmente tras una amplia superficie como el mar. La luz se descompone en haces de distintas longitudes de onda y algunas de ellas se corresponden con nuestros colores, como ya mostró Newton. Si esa descomposición se produce en la atmósfera y el mar hace de filtro, se queda con las frecuencias más bajas, desde el infrarrojo y el naranja y la última luz del día en un haz verde amarillento. También queda el azul y las frecuencias altas, pero con el contraste con el cielo son difíciles de percibir. El efecto del rayo verde es perceptible en apenas una fracción de segundo en condiciones ambientales determinadas, de ahí que en esta historia, la protagonista decida viajar hasta la isla de Staffa en Escocia y revivir parte del viaje turístico que el propio Verne realizó a estas islas.

 

Se considera la más romántica de las novelas de viaje de Verne, lo que es como decir que es la que menos extraterrestres tiene. Pero, vamos, es el periodo del Romanticismo, quien más quien menos era romántico.

Aliphant DIC. El Rayo Verde
Aliphant DIC. El Rayo Verde

La Wally, Wally, Wall-E

Después de 25 viñetas con referencias a óperas, es difícil declarar que el argumento de alguna de ellas no pueda antojársele ridículo a alguien. En el caso de La Wally, (de Alfredo Catalani, 1892), la historia misma la hace irrepresentable.

 

Se trata de un drama amoroso entre tiroleses de familias rivales. Casi nada nuevo bajo el que derrite la nieve. El problema estriba en que cuando colocas un tenor y una soprano cantándose en una montaña nevada  tarde o temprano se desencadena una avalancha. Tras una brillante reconciliación y declaración de amor eterno, el personaje masculino es sepultado bajo el mismo alud que han provocado y la Wally, al encontrarse sola y deswalida, y en la terrible situación de tener que volver a salir para ligar, se arroja al paso de la avalancha. El papel del guión lo aguanta todo, pero crear un efecto de alud en un escenario y usarlo para el fin trágico, requiere cierto esfuerzo creativo y de momento predominan las  grabaciones acústicas de esta ópera. Las representaciones en escenarios reales obviamente también son poco aconsejables.

 

No obstante, la obra en sí merece la pena y contiene un aria que han interpretado todas las grandes sopranos: “Ebben? Ne andrò lontano”, creada por Catalani antes de componer esta ópera como Chanson Groënlandaise, y con texto original en francés de una poesía de Julio Verne recogida en Le Pays des Fourrures, (El País de las Pieles, 1873).

 

Como último desatino, la heroína de esta ópera se llama Wally como diminutivo cariñoso -más que justificado- de Walburga, que rima con menos cosas. Pero el apodo de la joven en la novela original de Wilhelmine von Hillern  es “die Geyer-Wally”, la Wally-buitre, porque escaló una vez hasta un nido de estas gráciles avecillas amantes del reciclaje.

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Aliphant DXCIV. La Wally

 

Homenaje a Saul Zaentz. El Paciente Inglés

Las apenas nueve películas de este exitoso productor cosecharon 34 nominaciones y 22 óscars, entre ellos, los tres de mejor película para “Alguien voló sobre el nido del cuco”, “Amadeus” y “El Paciente Inglés”. Trabajaron para él directores de la talla de Miloš Forman, Anthony Minghella y Peter Weir y fue mundialmente conocido por sus derechos cinematográficos para la obra de Tolkien, cuyos primeros intentos fueron sus versiones animadas de culto dirigidas por Ralp Bakshi.

Con El Paciente Inglés, acumuló nueve óscars con la adaptación de la novela de Michael Ondaatje, en la que el churruscado Conde Almásy nos cuenta con sus flashbacks una trágica historia de aventuras en el norte de África. Dos aviones clásicos tienen especial protagonismo en las espectaculares secuencias aéreas: un Boeing Spearman amarillo y un De Havilland Tiger Moth plateado. Precisamente, la constructora De Havilland fue fundada por la familia de la recientemente desaparecida Joan Fontaine y su hermana superviviente Olivia de Havilland, conocida por su papel de Melania Wilkes en Lo que el Viento se Llevó, donde tenía como cuñada y prima a India Wilkes, interpretada por Alicia Rhett, que falleció el mismo día que Saul Zaentz,  el pasado 3 de enero de 2014 .

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Aliphant DXCIII. Hoenaje a Saul Zaentz. El Paciente Inglés

Frozen

Feliz Año Nuevo, estimados lectores.

Comenzamos con un tema invernal, procedente de uno de los ejercicios más creativos y deslumbrantes del cine del 2013, incapaz de dejar a nadie frío. Tras décadas de especulación sobre las últimas voluntades del fundador, es curioso que la compañía del ratón octogenario haya titulado su última película como “Disney’s Frozen”. No obstante, y salvo que la Reina Elsa de esta película nos demuestre lo contrario, la primera persona con la que se practicó la criogenización falleció algo después que el propio Disney, que fue incinerado tras su lucha fallida contra el cáncer. “Saving Mr. Banks”  será la primera película que acercará al gran público a la biografía del cineasta americano, en concreto durante la complicada elaboración de su gran triunfo “Mary Poppins”. Pero tiempo habrá, el año no ha hecho más que empezar.

S Novijm godam!

Aliphant DXCII Frozen
Aliphant DXCII Frozen

La Traviata

En 1853, Verdi presentó en La Fenice de Venecia una adaptación de La Dama de las Camelias, de Alejandro Dumas hijo, una historia de una cortesana, Violetta, enferma de tuberculosis que se enamora de su joven admirador Alfredo al que inevitablemente tendrá que renunciar. Que tal dramón acabara en risas en el estreno no fue culpa de Verdi. Ni la música, ni la trama daba lugar a aquella reacción del público. Pero la elección para el papel de Violetta de una soprano madura y voluminosa no se adaptaba a la imagen habitual de una enferma terminal de tuberculosis.

 

Antes de llegar a la tragedia, el famoso brindis del primer acto es la celebración operística lúdico-festiva por antonomasia y una de las melodías más famosas de Verdi. Como ciertamente sospechaba el maestro Verdi, el error en el reparto, superficial por otra parte, se subsanó hasta el extremo de que la ópera más interpretada en los teatros actuales es precisamente La Traviata.

 

Aliphant's La Traviata
Aliphant’s La Traviata

Peter Phant

Hace sesenta años la torre del Parlamento británico que aparece en esta viñeta era simplemente conocida como la Torre del Reloj, aunque todo el mundo sabía que contenía una campana llamada Big Ben. Fue el escenario de una de las escenas más solemnes de la adaptación disneyana del clásico de J.M. Barrie, sobre un eterno adolescente que no sabía madurar, como Miley Cirus o Justin Bieber, pero algo mejor vestido.

Era también 1953 y los Estudios Disney producían películas con temas londinenses y parisinos en su variante del plan Marshall de reconstrucción de la idea de Europa.

 

Cuando para animar a la Reina Victoria por la pérdida de su esposo Alberto el pueblo del Imperio redujo sus bodas de diamantes, el Diamond Jubilee, de 75 a 60 años y nombraron a la torre del archivo del Parlamento, Torre Victoria,  sentó un claro precedente. Su tataranieta Isabel II ha repetido su hazaña, y en su honor, la Torre del Big Ben es ya oficialmente la Torre Isabel, algo más bajita que Victoria pero más famosa, sin duda.

 

Peter Pan marca la transición entre la generación de pedirle cosas a una estrella (When you wish upon a star) de Pinocho y la de ir directamente a su encuentro (Second Star to  the Right) para alcanzar Nunca Jamás.

Aliphantv DLXXXVIII. Peter Phant
Aliphant DLXXXVIII. Peter Phant

Aliphant DLXXXVII. Lohengrin

Dentro de los temas recurrentes más absurdos del mundo de la ópera está el de los personajes sin nombre, que, para mayor incongruencia suelen dar título a la obra general. Con sólo que los cantantes se asomaran a los programas de mano, a los carteles publicitarios o a la página web del teatro, se evitarían horas de incertidumbre y malentendidos.

 

Lohengrin, es un caballero de la muy artúrica Mesa Redonda, hijo de Parsifal o Percevan, que puede ejercer de caballero freelance (con lanza independiente en astillero, adarga antigua, rocín flaco y galgo corredor) mientras no comprometa su identidad secreta. En lugar de un murciélago o una araña, usa un edredón flotante de cuello largo como emblema, pero en vez de Swanman es sencillamente El Caballero del Cisne o “El Defensor”.  Su damisela en peligro es Elsa de Brabante, acusada de la desaparición de su hermano menor, heredero del ducado. Y por supuesto que Lohengrin salva en la justa el honor de la doncella y ésta le da gustosamente su mano y lo que tira de ella en premio.

 

Sin embargo, donde otros pondrían  “y fueron felices y comieron perdices” Wagner decide estirar el argumento. La cláusula de absurdidad argumental necesaria implica que Elsa nunca podrá preguntarle el nombre a su esposo. Si bien pudieran llamarse “Pichurri” y “Costillita” hasta el fin de sus días, la curiosidad sería demasiado fuerte. Generalmente, cuando procede de un personaje masculino, se trata de una sana ansia de conocimiento y aventura. En cambio, el estereotipo de la curiosidad femenina nos desahucia del Paraíso, hace escapar todos los males que había en una caja, mata a Descartes de pulmonía en la fría corte de Cristina de Suecia, e incluso mata gatos.

 

De Lohengrin se extrae la pieza de Wagner más conocida de todo su repertorio, aunque no se asocie con él salvo para distinguirla de la de Félix Mendelssohn: la célebre Marcha Nupcial, ideal para el primer bloque de la BBC (Bodas, Bautizos y Comuniones).

Aliphant DLXXXVI. Lohengrin
Aliphant DLXXXVII. Lohengrin

Barajados

La presión de ser el referente cultural de toda una generación, de ver cómo los patrones de moda quedan en desuso, se devalúan y son denostados y parodiados y vuelven de nuevo a un auge nostálgico antes del final,  es un privilegio de aquellos que se mantienen en activo durante un larga carrera de cara al público. Aunque ya decía Lope de Vega que, “pues como las paga el vulgo es justo, hablarle en necio, para darle gusto”.

Ayer nos dejó uno de esos referentes, ante el estupor y el ansia contenida de los aspirantes a ocupar su plaza. No en vano, el centenario monje budista Su Santidad Nyanasamvara Suvaddhana, Patriarca Supremo de Tailandia o Sanghraja había ejercido su influencia durante todo el reinado de Rama IX, el decano de los reyes, con 67 años en el trono.

Y también nos dejó Manolo Escobar.

La viñeta de hoy trae también una referencia de otros tiempos cuando era muy frecuente ver a Manolo Escobar y al monje budista, el suelo ante sí barrer …

 

Aliphant DLXXXV Barajados

Especial Pilar 2013

A principios del siglo XX, viajaba la compañía del célebre empresario teatral ruso Diaguilev con el granadino Manuel de Falla por tierras de Aragón. Como homenaje folclórico interpretaron en un pueblecito una “jota aragonesa”. En lugar de arrojarlos a la acequia, el público local aplaudió educadamente a los intérpretes, pero desde luego no relacionaron lo que acababan de escuchar con lo que se supone que era. Por la noche, cuando los joteros lugareños interpretaron sus propias canciones, Falla descubrió la verdadera energía de esta música y comenzó a adoptarla como es debido en su repertorio. El Sombrero de Tres Picos, producida en 1919 por Diaguilev con escenarios de Picasso, incorpora la famosa jota de Falla, también utilizada en sus Siete Canciones Populares de España:

Dicen que no nos queremos,

porque no nos ven hablar.

A tu corazón y al mío,

se lo pueden preguntar.

Ya me despido de ti

De tu casa y tu ventana

Y aunque no quiera tu madre

Adiós, niña, hasta mañana.

¡Felices fiestas del Pilar y día de la Hispanidad!

Aliphant DLXXXIII Especial Pilar 2013
Aliphant DLXXXIII Especial Pilar 2013

Serie Olímpica X. Argentina

Aunque a primera vista, pudiera pensarse que el nombre de Argentina fue elegido por la voluntad más que altruista de quedar en segundo lugar en cualquier competición deportiva, 18 medallas de oro olímpicas contradicen al menos el resultado y posiblemente, dicha voluntad. Su índice de espíritu olímpico es de -0.28 coubertinos, gracias al boxeo, principalmente y a que el pato, el deporte nacional, una especie de béisbol a caballo con antecedentes de manipulación avícola, no entra en esta competición.

 

La República de Argentina es de plata, por herencia del Virreinato del Río de la Plata si bien sus colores nacionales no pueden ser más monárquicos. La Orden de Carlos III, otorgada a las personalidades que hayan servido con especial dedicación a los intereses de España y/o a todos los ex ministros, lleva una banda con los colores tradicionales de la familia real Borbón,  celeste-blanco-celeste. De ahí que sea fácil confundir a simple vista a nuestros políticos con los argentinos. Cuando por la invasión napoleónica Fernando VII y su familia fueron secuestrados por los franceses, el movimiento de resistencia en América tomó sus colores frente a los de la impuesta monarquía de José Bonaparte, que mantuvo la enseña roja y gualda. Como la gente suele coger cariño a las prendas usadas, los súbditos del Virreinato de Río de la Plata  reutilizaron la albiceleste durante la contienda por la  independencia de la metrópoli, nuevamente bajo Fernando VII y tras varias fases, dos nuevos estados, Argentina y Uruguay conservaron en sus banderas los colores. Como vínculo con su pasado precolonial, añadieron a las banderas el Sol de Mayo, que representa al dios inca Inti.

 

En la actualidad, en pleno apogeo de su civilización, Argentina cuenta con su propia reina (Máxima de los Países Bajos), un papa (Francisco) y un jugador de fútbol deificado en vida (Maradona).

 

Chau, pibes y minas!

 

Argentina
Aliphant DLXXX. Serie Olímpica X. Argentina

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013

Si algo hay en descargo del retraso de este septiembre rúnico es que, afortunadamente, los antiguos escandinavos usaban calendarios eternos…

 

 

Septiembre de 2013

Ópera: Die Götterdämmerung (Wagner, 1876)
Viñeta: Aliphant DLXXVII
Calendario:

Calendario rúnico formado por repeticiones de las siete primeras runas F-U-TH-A-R-K-N del alfabeto Younger Futhark. Las pequeñas anotaciones superiores señalan los domingos, mientras que la última runa en la banda inferior indica el final del mes.

 

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013
CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2013

Aliphant’s Die Götterdämmerung

Antes de nada, cabe aclarar que la principal diferencia entre el Crepúsculo de los Dioses de Richard Wagner y la Saga Crepúsculo de Stephanie Meyer es que si Wagner comenzara a dar cabezazos contra su teclado de forma aleatoria sería harto improbable que pudiera mejorar su creación. En 1876 y apremiado por sus atentos acreedores, Wagner terminó la Tetralogía del Anillo con un final apoteósico, épico y a la vez una masacre de personajes principales que seguro que entusiasma al despiadado George R.R. Martin  y a la no menos pía J. K. Rowling.

Del final victorioso de la ópera anterior, Siegfried, donde el políglota se queda con la chica, la trama se vuelve del revés como el estómago de una holoturia por los ardides de los enemigos de Asgard. Una supuesta pócima que genera amnesia distrae a Siegfried de sus lealtades conyugales y su esposa la ex valquiria Brunilda, con yelmo de osamenta,  toma riendas en el asunto. El Ragnarok o Götterdämmerung, el fin del mundo nórdico, se desencadena a pesar de los esfuerzos de Wotan, los dioses combaten con sus eternos rivales en unas cruentas batallas sin vencedores y la civilización antigua desaparece entre las llamas purificadoras que darán lugar a un nuevo orden en la cosmogonía germana y sus alrededores.

Los espectadores de la Tetralogía que, al terminar Die Götterdämmerung, llevan más de doce horas de saga, agradecen el desenlace, cualquiera que sea, de verdad, de la colosal obra wagneriana.  Siempre cabe imaginar que, en manos de Peter Jackson, no se ha inventado el soporte digital donde pudiera caber una edición de coleccionista extendida suya…

Aliphant's Die Götterdämmerung
Aliphant DLXXVII Die Götterdämmerung

Leighton’s Flaming Aypbee

Los prerrafaelitas, bien sean los groupies de Raphael o la extraña hermandad de pintores y críticos que reivindicaron el arte renacentista antes de su supuesta degeneración por parte de los manieristas, se engloban dentro de los movimientos culturales del siglo XIX.  El pintor ultrajado en la viñeta de hoy, Lord Frederic Leighton, tuvo a su pesar entrar en el libro de los récords por haber fallecido justo el mismo día que fue nombrado barón, por lo que en su efímera baronía mejor no ahondar.

Su obra tal vez más destacada, ‘Flaming June’ representa a una elegante señora descansando la vista a pierna suelta, en una terraza con vistas descansadas a un luminoso mar. Las adelfas representadas, dentro de las manías florales de la época, sugieren una intoxicación que pudiera no hacerla despertar, pero no hay constancia de que le hubiera hincado el diente al macetero más próximo antes de planchar la oreja. Sea como fuere, las telas vaporosas en tonos naranja y la calidad de la iluminación de la escena, hacen del Junio Flamante una de las obras de referencia de su estilo.

El cuadro reside en el Museo de Ponce, Puerto Rico, al ser adquirido en subasta por un industrial de la isla en los años sesenta por 140$, el equivalente actual de 630 euros o seis cartones de Malboro, en una época en que la gente prefería invertir en salud que en arte victoriano. A pesar de su iconicidad, es denostado por parte de la crítica por su escasa precisión en los detalles y a la vez por su falta de riesgo, por no trasgredir límites pero tampoco mantenerse en el rigor académico. No obstante, pocos discutirán que es muy naranja.

Aliphant DLXXV
Leighton’s Flaming Aypbee