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El Libro de Kells

A nadie le extrañará que la obra maestra del arte irlandés sea un códice magníficamente  ilustrado hace 1.200 años en la abadía de Kells custodiado en el Trinity College de Dublín. Podría rivalizar en antigüedad con el libro de escolaridad de Joan Collins, pero sería de Inglaterra y no es de pergamino. El libro, es decir.

En el milenio siguiente, no es que los irlandeses hayan desistido del afán de superación pero aspiraron a otras cumbres como la literatura, los jersey de lana de Aran y la destilería de bebidas alcohólicas de diversa índole, color y textura.

La viñeta es un homenaje a la famosa lámina chi-rho del Libro de Kells, en la que la rho uncial ha sido sustituida por la primera letra del alfabeto ántico. Y para celebrar las 700 viñetas, se ofrece a todos los lectores que amablemente lo soliciten y que tengan la paciencia de recibir 1,56MB de fichero adjunto, un facsímil de la página antiana salvado antes del vandalismo qophiano.

Dia duit!

El Libro de Kells
Aliphant DCC. El Libro de Kells

Aliphant´s Alegoría de la Vista por Rubens y Jan Bruegel

El subgénero pictórico de los talleres de artista nació tal vez como un alarde de la pericia del autor en la ejecución de cualquier temática o género existente. También podían funcionar como inventarios reales o imaginarios de una pinacoteca o sala de exposición y para su realización se solía trabajar en grupo, dada la ingente cantidad de trabajo que suponían. Si bien el cuadro de Colbert es el más popular del tema, no es tal vez un modelo típico del género, sino su apoteosis expresiva, como El Quijote lo es de las novelas de caballería, pero esa es otra historia.

 

La Alegoría de la Vista, que forma parte de la colección de El Prado de las representaciones figurativas de los sentidos, es un trabajo de Rubens en colaboración con Jan Bruegel el Viejo. Pertenece éste a una familia de pintores, al ser hijo de Pieter Breughel el Viejo, que se cambió el apellido en sus firmas a algo más pronunciable en 1559, afectando con ello tanto a este hijo como al mayor, Pieter Bruegel el Joven, que era sin embargo más viejo que Jan el Viejo y que su sobrino Jan el Joven.

 

El estilo del maestro Rubens solía partir de una impregnación gris perla, lo que le diferenciaba del maestro Rembrandt, que optaba por tonos cálidos, ocres y amarillos. Su estilo -y el de su taller- combinaba sus pigmentos sin líneas aparentes, en una suavidad de trazo imperceptible y un formidable control de la luz.

 

La viñeta de hoy recuerda que con el conveniente nivel de aburrimiento se puede acabar hablando hasta con los cuadros.  O al menos, es como termina la pobre Anna en Frozen ante la indiferencia protectora de su hermana Elsa.

He aquí el cuadro de cuadros.

Aliphant´s Alegoría de la Vista por Rubens y Jan Bruegel
Aliphant´s Alegoría de la Vista por Rubens y Jan Bruegel

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015

 

Que en verano los políticos ociosos sin presupuesto tienden a renombrar infraestructuras, es un asunto a la orden del día. El Gobierno estadounidense, a instancias del alasqueño, ha devuelto al pico más alto de Norteamérica el nombre indígena de Denali, que en la mayoría de las lenguas locales se traduce como “El Alto”. El nombre anterior recordaba al Presidente McKinley, artífice de la política expansionista que dotó a los Estados Unidos de casus belli contra los últimos territorios de Ultramar del Reino de España, a saber Cuba y Filipinas. Sin la Guerra del 98 tampoco hubiéramos tenido una afectada generación de escritores ni campos de remolacha azucarera que sustituyeran los cañaverales perdidos. McKinley fue asesinado en 1901, en plena oleada anarquista de magnicidios, y sirvió como ejemplo de la maldición de Tippecanoe, según la cual todo presidente elegido en año múltiplo de veinte vería el fin de sus días antes que el fin de su mandato. La maldición fue supuestamente lanzada contra William Henry Harrison, que venció a una confederación india en la Batalla de Tippecanoe y murió de neumonía apenas un mes tras su elección y –al parecer- por no llevar sombrero el día del juramento, y terminó gracias a la vidente de Nancy Reagan y con el fallido atentado contra su esposo actor por un admirador de Jodie Foster.

El vicepresidente aventurero Theodore “Teddy” Roosevelt tomó las riendas del Estado tras McKinley y entre sus mayores aportaciones, creó el concepto de Parque Nacional, entre los que se encuentra el Parque Denali, donde se ubica el monte del mismo nombre a partir de ayer.

CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015
CALENDARIO ALIPHANT SEPTIEMBRE 2015

Septiembre de 2015

Cuadro: Estilo Alphonse Mucha (1860-1939)

Viñeta: Aliphant DXXV

Calendario:

El calendario imita un ornamento de abalorios art-déco: se comienza en la piedra central superior más próxima, a las doce, de color azul y se recorre en sentido horario los círculos de pentágonos de delante a atrás. El cambio de nivel se realiza por arista y nunca se pasa dos veces por el mismo pentágono. Los domingos vienen marcados en piedra roja.

Tsade y Aypbee por Degas

El guarismo –por esta vez, con una sola erre- 600, evoca la idea de un coche entrañable y unos pasajeros valientes y compresibles. Su  expresión de cifra romana, DC, nos acerca a una editorial del mundo del cómic, a la corriente continua y a los años de nuestra era. Pero, cómo perder el tiempo con referencias chistosas simplonas cuando el protagonista de esta tira múltiplo de 25 es el mismísimo Degas!

 

 

A pesar de las evidencias, Edgar Degas sí se cambió el apellido, cansado de las burlas de los niños, de los carteros y de los niños carteros. Su verdadero nombre era Hilaire-Germain-Edgar de Gas y optó por un nombre artístico algo menos pomposo, menos inflado. Su vida dilatada -para un pintor francés del XIX- propició varios cambios de estilo, desde las pinceladas más sutiles con un uso de la luz impresionante, hasta sus brochazos impresionistas con tonos nada sutiles. Sin embargo, su temática fue continua: los interiores contemporáneos con bailarinas de ballet aparecen en más de la mitad de sus cuadros.

 

 

Aunque nunca se definía como impresionista, sus técnicas discurrían paralelas a las de los bohemios autores de su época. A diferencia de estos, gozaba del apoyo incondicional de crítica y público y sólo levantó cierta polémica en la escultura, con su célebre  “Pequeña bailarina de 14 años” en cera, vestido de tela y pelo natural, que fue descrita como simiesca o más fea que la ecografía de un pokemon –actualizando los insultos.

 

 

Por último, al cambio de centena se une el undécimo aniversario de Aliphant, que en años de elefante serían algo así como once años, por lo que, para todos aquellos sufridos lectores,  ¿qué menos que un nuevo protector de pantalla tridimensional instalable?

 

 

http://www.aliphant.es/download/artbook/artbook2014.exe

 

Feliz aniversario

 

Aliphant DC Degas
Aliphant DC Degas

 

 

Leighton’s Flaming Aypbee

Los prerrafaelitas, bien sean los groupies de Raphael o la extraña hermandad de pintores y críticos que reivindicaron el arte renacentista antes de su supuesta degeneración por parte de los manieristas, se engloban dentro de los movimientos culturales del siglo XIX.  El pintor ultrajado en la viñeta de hoy, Lord Frederic Leighton, tuvo a su pesar entrar en el libro de los récords por haber fallecido justo el mismo día que fue nombrado barón, por lo que en su efímera baronía mejor no ahondar.

Su obra tal vez más destacada, ‘Flaming June’ representa a una elegante señora descansando la vista a pierna suelta, en una terraza con vistas descansadas a un luminoso mar. Las adelfas representadas, dentro de las manías florales de la época, sugieren una intoxicación que pudiera no hacerla despertar, pero no hay constancia de que le hubiera hincado el diente al macetero más próximo antes de planchar la oreja. Sea como fuere, las telas vaporosas en tonos naranja y la calidad de la iluminación de la escena, hacen del Junio Flamante una de las obras de referencia de su estilo.

El cuadro reside en el Museo de Ponce, Puerto Rico, al ser adquirido en subasta por un industrial de la isla en los años sesenta por 140$, el equivalente actual de 630 euros o seis cartones de Malboro, en una época en que la gente prefería invertir en salud que en arte victoriano. A pesar de su iconicidad, es denostado por parte de la crítica por su escasa precisión en los detalles y a la vez por su falta de riesgo, por no trasgredir límites pero tampoco mantenerse en el rigor académico. No obstante, pocos discutirán que es muy naranja.

Aliphant DLXXV
Leighton’s Flaming Aypbee

Homenaje a Seurat

La octava y última Exposición impresionista reunió a los autores que en principio peyorativamente –y en un alarde de escasa imaginación- fueron denominados puntillistas, por lo que es como se les conoce actualmente, en concreto, a Georges Seurat y Paul Signac.

Utilizando el concepto de la descomposición cromática newtoniana y como antecesores de la imagen catódica de nuestra era –o más bien de la anterior- las pequeñas pinceladas formaban matrices de puntos coloreadas que convergían en formas reconocibles a las distancias adecuadas.

Seurat tuvo una vida breve, de apenas 31 años, truncada por alguna de las enfermedades infecciosas que segaban las carreras artísticas de los bohemios, pero Signac y en parte, Pissarro, pudieron darle continuidad a este arte precisamente basado en la discretización.

Los atuendos de Aypbee y Aliphant y parte del paisaje de esta viñeta están  basados en la “Tarde de Domingo en la Isla de la Grande Jatte”. El falso marco de puntos es una de las bromas habituales del autor.

 

De haber progresado con su arte, los filtros de puntualización de los programas de edición de imagen hubieran sido sus mejores discípulos.

Aliphant DL

Aliphant DL Homenaje a Seurat

La Rondine

Quien inventó aquello de más vale tarde que nunca, evidentemente no se refería a un calendario; aunque bien mirado, seguro que nunca recibió ninguno de Aliphant.

No es cuestión de hacer leña del árbol caído, pero seguro que es peor dejar que ahí se pudra, por lo que aquí viene la excusa de marras…
Por tradición autoimpuesta, una viñeta múltiplo de 25  está dedicada a una reinterpretación de una obra de arte desde Altamira al Ecce Homo ceciliensis, por no salir del arte un tanto rupestre. La elección de Alfons Mucha, pintor e ilustrador checo viene porque su arte estaba inspirado por la escena parisina a la que el mismo dio forma a través de sus carteles e ilustraciones comerciales. Esa misma atmósfera es la que buscó Puccini para ambientar a “La Rondine”, una historia de relaciones interesadas siempre opuestas al idílico amor verdadero que la protagonista, una dama de esta frívola sociedad parisina, busca desesperadamente.

Al tratarse de un encargo de Viena al genio toscano, cuando estalló la Gran Guerra que enfrentó el Imperio austrohúngaro con el Reino de Italia, (este relato ya es apto como guión de Berlanga), la obra se quedó en tierra de nadie hasta que se estrenó por fin en el neutral  Montecarlo. La ópera no tuvo mucho éxito y Puccini la reescribió e incluso le dio un nuevo final todavía menos feliz, no fuera eso lo que dificultara su disfrute, donde las golondrinas acaban siempre volviendo al mar.  Y no volviendo, como decía Bécquer, si aprendieron nuestros nombres .

El aria “Chi il bel sogno di Doretta”, un paradójico ejercicio de composición dentro de la composición, es una de las obras más célebres para soprano de todos los tiempos.

Aliphant DXXV 

Aliphant DXXV. Mucha’s La Rondine

ALIPHANT 500

Tanto que contar en tan poco tiempo… 

Comencemos con la D. En oposición a lo que generalmente se cree, las cifras romanas nunca tuvieron un origen alfabético. Los símbolos I, V, X son simplemente los trazos más fáciles cuando se hacen muescas sobre un material duro. (Así que se acabó lo de llamar al emperador Carlos Uve o al rey Fernandovii. Por el contrario, esta regla no debe aplicarse ni en los rayos-diez o ni en Malcolm-diez. Los alemanes, ante la duda, los llaman rayos Röntgen, aunque con Malcolm lo lógico es que usaran su apellido, que era Little).

Pues bien, el símbolo romano para el número mil era un aspa con un círculo concéntrico inscrito. Para la mitad, se tomó medio símbolo a partir de la diagonal y se le dio un giro de 45 grados. Tras la simplificación, el símbolo se parecía a la D, que es lo que se asocia con el 500. Con el tiempo, el símbolo del millar se sustituyó con la M de la inicial latina, pero 500 mantuvo la D.

Segunda parte: el retrato más famoso de la Historia tiene tantos mitos y leyendas asociadas que es mejor ni entrar. La técnica sí puede ser algo más desconocida: se trata del trabajo de toda una vida de un genio que nunca quiso dar por terminado. Contiene más de 40 finas capas de pintura semitransparente acumuladas durante pacientes años con la técnica de difuminado o sfumato y posiblemente fue aplicada por los propios dedos del artista de manera que no quedaran rastros de pinceladas. Según algunas teorías, el efecto de composición de capas provoca un efecto casi holográfico en la visión observador que le hace ver en ocasiones la célebre sonrisa y en otras no. También se achaca, con medios científicos posiblemente más baratos, a una divergencia en la mente entre la sonrisa y la hierática expresión general.

En la versión antiana del cuadro, Aliphanto Da Cinco-inci retrató a una dama que por su vis cómica era conocida como La Giocosa. El título tan ambiguo como el cuadro mismo reza: “500 viñetas y aún tengo ganas de reírme”; lo que no explica si es porque se ha reído mucho con las anteriores 499 o porque aún espera reírse con alguna. A cada lector, su interpretación.

 Aliphant D

Aliphant D. La Giocosa de Aliphanto Da Cincoinci

La “Muerte” de Murat

 

Nuevo cuadro de la galería aliphantiana, como corresponde a las viñetas que son múltiplo de 25.

“La muerte de Marat” (“La mort de Marat”, 1793) es uno de los primeros cuadros modernos, realizado por el genial pintor neoclásico Jacques-Louis David. Influido por el espíritu revolucionario, el presunto realismo del cuadro esconde una intención fuertemente simbólica a la par que propagandística del nuevo régimen francés. La sorprendente composición y perspectiva convierte en icono nacional el dolor por la pérdida del amigo caído.

Tras conocer que el líder revolucionario Marat ordenaba las listas de ejecuciones de Robespierre sin salir de su bañera, mientras aliviaba una afección cutánea contraída durante su vida de fugitivo por las alcantarillas, Charlotte Corday, una dama de la abolida aristocracia, decidió “sacrificar una vida para salvar cientos de miles”, con el mismo criterio de la sentencia contra el depuesto Luis XVI. Ella perdió la cabeza en la guillotina y Marat se convirtió en un mártir de la Revolución, hasta que fue notoria su generosa contribución al sangriento periodo conocido como El Terror, traicionando los ideales que suponía defender. El tiempo puso las cosas en su sitio: Marat se convirtió en el protagonista de un gran cuadro y Mme. Corday pasó a ser la heroína de un periodo oscuro.

Cambiando a Marat por Murat O’Neil, he aquí la viñeta 475ª.

Aliphant CDLXXV

Aliphant CDLXXV. La “Muerte” de Murat O’Neil  por Jacques-Louis David

Picassiano

Como múltiplo de 25, la viñeta de hoy  es una falsificación o imitación de la obra de un pintor famoso.

No necesita muchas presentaciones. A principios del siglo XX, el cubismo poligonizó la vida real. Pero con los mundos 3D actuales, las obras cubistas parecen provocar la sensación opuesta de falta de polígonos. Es difícil saber lo que se movía por la mente genial de Picasso, pero posiblemente iba más allá de lo que cualquiera en su tiempo pudo imaginar.

 

Aliphant CDXXV 
Aliphant CDXXV. Aliphant Picassiano

Aliphant’s Nighthawks

Just a small tribute to one of the finest American painters of the 20th Century, Edgar Hopper. Hopper’s Nighthawks shows a melancholic and irreal atmosphere with a strong contrast with the absolutely ordinary situation it is based on: the American way of life.

Sólo un pequeño tributo a uno de los mejores pintores americanos del siglo XX, Edgar Hopper.  Aves Nocturnas muestra una imagen irreal y melancólica con un fuerte contraste con la situación absolutamente cotidiana que describe: la forma de vida americana.

Aliphant CCLXXV

Aliphant CCLXXV. Edgar Hopper’s Nighthawks with Aliphant