ALIPHANT DCCXIII THE WAKING DAY

En el mundo del cómic existen dos axiomas inamovibles: el tío Ben de Spiderman está muerto y dado un universo n-dimensional de infinitas dimensiones replegadas sobre sí mismas, no existe dimensión alguna donde la tira de Fred Basset tenga gracia alguna. De hecho, no puede considerarse una tira cómica, simplemente, es una tira.

No obstante, es mérito de Robert Kirkman y Tony Moore que, desde sus páginas en blanco y negro de The Walking Dead allá en 2003, revitalizaran un género de horror casi olvidado como es el de los muertos vivientes, y ya no sólo en sus viñetas, sino en series de éxito mundial y películas que han aprovechado el filón, desde el género romántico adolescente en Warm Bodies a la fusión de modas de runners e infectados que es El Corredor del Laberinto.

Destronando a los sempiternos vampiros que han mantenido su hegemonía desde Nosferatu a las crepusculares sagas de Stephenie Meyer las cuales, mediante su poderoso influjo, convierten por llana comparación a la guía telefónica de Cuenca en literatura isabelina, el género de zombies está en pleno apogeo. No es de extrañar que estén de moda, dado que, por las condiciones que reúnen estos seres reanimados, está claro que viven por encima de sus posibilidades.

La merma de sus facultades verbales, mentales e incluso psicomotrices dificultan la construcción de antagonistas complejos y de villanos hábiles fuera del mundo político, pero tal vez el acierto de esta serie es la premisa de que los peores enemigos se hallan siempre entre los vivos.

 

The Waking Day
Aliphant DCCXIII

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